El Comercio

«Para la industria soy una modelo de talla grande, pero para mí soy una mujer real»

  • Eva Mª Pérez

  • modelo gijonesa de tallas grandes

  • Lleva más de 15 años trabajando en el mundo de la moda, reinvidica que las mujeres «no son muñecas hechas con un mismo molde» y lamenta que las maniquíes 'curvy' solo aparezcan en los medios por cuestiones editoriales o comerciales

¿Por qué en los catálogos de ropa no hay chicas normales? ¿Por qué no aparecen mujeres con curvas, pecho y de altura media? La respuesta: porque ese tipo de féminas no quieren ir a la moda, tienen demasiados complejos para poder permitírselo. Una teoría demasiado radical, ¿verdad? Pues ese es el pensamiento actual en la industria textil. Es lo que cuenta, tras escuchar esas palabras con sus propios oídos, la asturiana Eva María Pérez Llano. «Creen que una mujer que usa una 42 no quiere lucir sus diseños», explica.

noticias relacionadas

Eva María es modelo de talla grande desde hace quince años y es una persona reinvidicativa, de esas que ven los obstáculos como oportunidades, que «pasa de etiquetas» y no entiende la belleza como una cuestión de tamaño, sino de personalidad. Nacida en Gijón hace 36 años, realizó estudios relacionados con la rama clínica, pero trabaja como 'maniquí' para una conocida cadena de tiendas española y para otras firmas. Las sesiones de fotos, la pasarela, la televisión y las pruebas de vestuario forman parte de su día a día. No tiene representante porque piensa que «nadie cree en ti más que tú mismo» y lo suyo con la moda significa el cumplimiento de un sueño: «De pequeña me fijaba en las modelos de las revistas y pensaba que un día quería ser como ellas».

¿Cómo empezaste en el mundo de la moda?

Fue relativamente tarde para esta industria, a los 21 años. Comencé por casualidad al ver en televisión un cásting a nivel nacional al que decidí presentarme.

¿De qué trabajos estás más orgullosa?

No podría destacar ninguno en concreto porque todos han sido logros, ladrillos que he ido quitando de ese muro que veía inalcanzable por no tener un cuerpo esteriotipado. Estoy muy orgullosa de llevar tres lustros trabajando como modelo 'curvy' en un mundo de 'Barbies'.

¿A qué te dedicas exactamente?

En la actualidad trabajo para El Corte Inglés, aunque no tengo exclusividad y me muevo con más marcas. También tengo proyectos internacionales con el ilustrador español Fernando Ferreiro, que sabe como nadie plasmar con su lápiz la belleza de las curvas. También estoy en agencias, pero siempre he ido más por libre porque aquí no se confía mucho en una 'curvy'. Aunque me gustaría tener un representante serio que creyera en mujeres como yo.

¿Siempre has estado en el mundo 'curvy'?

Sí, desde los inicios he sido de talla grande (risas), es decir, una modelo normal. Yo llevo una 44 y ¿eso es normal, no? Por eso decidí poner a mi página web el nombre 'yonosoy90-60-90'.

¿Te resulta ofensivo dicho eufemismo?

Aprendes a pasar un poco de las etiquetas, para la industria de la moda seré una modelo de tallas grandes, pero para mí soy una mujer real.

¿Has deseado en alguna ocasión ser conocida por ser una modelo 'normal'?

No. Lo que me molesta es ser más reconocida fuera que en España. Jamás podré entender que en nuestro país las modelos como yo estemos condenadas a proyectos puramente editoriales y comerciales.

¿Te has llegado a sentir discriminada por tu peso en tu profesión?

Sí, por supuesto. Muchos fotógrafos no ven la belleza en una mujer como yo. Recientemente pasé dos meses hablando con diversos diseñadores para que me hicieran un vestido para la portada de una revista de Navidad. Nunca había oído tantas disculpas y noes. Y todo por no tener una 38. Indignante, ¿verdad?

La presentadora Cristina Pedroche se convirtió hace unas semanas en 'trending topic' en Twitter por su supuesto aumento de peso...

A mí me parece guapísima y para nada gorda. La gente pone etiquetas por envidia. La belleza está en el carácter de una persona, no en su cuerpo.

Hace meses hubo una polémica porque Calvin Klein eligió a la modelo Myla Dalbesio, que lleva una 40, como maniquí para sus prendas de talla grande. Unos les criticaron y otros les apoyaron alegando que es lo que pide la sociedad. ¿Quién influye en quién?

A la audiencia se le impone este esteriotipo. Vivimos en un momento en el que hay más diversidad, más tipos de belleza y menos complejos que nunca, pero el problema está en los que mueven la industria -diseñadores, publicistas, etcétera-, que siguen viendo con recelo que una mujer real sea la imagen de su firma. ¿Por qué nadie lo hace? Porque tienen miedo a las críticas de sus compañeros. Lo fácil lo hace todo el mundo, pero lo difícil, solo unos pocos.

¿Qué es hoy en día una talla grande?

Según la Organización Mundial de la Salud, una 48. Pero en la moda es todo lo que no sea una 38.

Yo llevo una 42 o una XL y desde hace años constato que estas tallas 'vuelan' en las tiendas. ¿Qué pasa?

Creo que las firmas no ven la realidad. He hecho esa pregunta a muchos profesionales de este campo y por desconocimiento responden que una mujer con una 42 no desea lucir sus diseños por complejos, piensan que no quieren ir a la moda.

¿Qué les dirías a las jóvenes que hoy, influenciadas por los medios, se obsesionan con lucir cuerpos escuálidos?

Ojalá tuviera unas palabras mágicas para todas las que acaban enfermas. Solo puedo decirles que las mujeres no somos muñecas, que salen todas con un mismo molde. Lo más importante es quererse a uno mismo y tener personalidad.

¿Utilizas el poder que te da trabajar como modelo para tratar de difundir la belleza de las mujeres 'grandes'?

Soy muy reveindicativa, pero eso no quiere decir que no esté favor de mis compañeras de talla pequeña, aunque sí en contra de aquellos diseñadores que no buscan la diversidad.

¿Qué es lo más duro de tu profesión?

Es un mundo muy competitivo y lo peor es que muchos creadores de moda, para ahorrar, optan por contratar a gente que trabaja gratis, en lugar de buscar la profesionalidad. También es muy difícil conseguir una mente fuerte ante las negativas y los comentarios desagradables, al igual que mantenerse siempre en el mismo peso y, por último, pero no por ello menos importante, el tener que estar continuamente demostrando tu profesionalidad por ser de talla grande.

¿Está igual de valorada una modelo de talla pequeña que una 'curvy'?

No. Por desgracia, en algunos trabajos nosotras cobramos menos.

¿Aconsejarías a otras personas dedicarse a lo que tú haces?

No me gusta dar consejos sobre esto. Lo único que puedo decir es que, si les gusta, lo primero es prepararse. Ahora hay un 'boom' y se piensa que todas las gorditas pueden ser modelos, sin embargo, la realidad es que también hay que ser alta, proporcionada y fotogénica.

Aparte de la moda, ¿piensas abrirte camino en otros campos?

Soy muy emprendedora. De hecho, hace semanas participé contando mi trayectoria en un libro que saldrá en Estados Unidos. Dentro de unos años me gustaría tener mi propia firma de ropa y ayudar a las jóvenes a cumplir sus sueños.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate