El Comercio

fotogalería

Petro Valverde, Fernando Junco y Marcos Luengo recogieron las estatuillas de Adymo, firmadas por Favila. / ALEX PIÑA

Moda creativa y con premio

  • Petro Valverde, Fernando Junco y el asturiano Marcos Luengo suman sus nombres al palmarés de los Premios Adymo, que cumplen diez años de vida

Las buenas noticias se deben celebrar a lo grande, entre amigos y familia. La Asociación de Diseño y Moda de Asturias (Adymo) permitió que ayer, con la entrega de sus premios anuales, tres grandes nombres del sector celebraran la profesión como es debido. Fueron los diseñadores Petro Valverde y Marcos Luengo y los responsables de la revista 'Hola', en particular los de su versión 'Hola Fashion', que ayer estuvieron representados por uno de los sobrinos de la pareja fundadora, Fernando Junco Aguado.

Su motivación, creatividad, experiencia, trabajo y tesón, en palabras de la presidenta de Adymo, Teresa Laso, además de su tarea para adaptarse a los cambios sociales, fueron las claves que tuvieron en cuenta los miembros del jurado para decantarse por ellos. «La elegancia que han dado a la belleza y la sencillez que confieren a lo cotidiano bien son merecedoras de tener en cuenta», defendió Laso durante el acto celebrado en el Salón de los Gatos del Hotel de la Reconquista.

En pleno corazón de Oviedo, rodeado de grandes nombres de la moda asturiana, estaba Petro Valverde (Sevilla, 1946), uno de los modistos de referencia de la alta costura hecha en España en las últimas décadas. Él, elegido Diseñador del Año, añadió a la convocatoria el toque especial y la sabiduría que solo se logra con la experiencia. «La más absoluta vocación y una familia comprensiva» le animaron a romper con la tradición de que los talleres más selectos solo llevaran nombre y firma de mujer. De hecho, él empezó diseñando para hombres y, de forma totalmente autodidacta, «porque no había las escuelas que hay ahora». Tuvo que aprovechar los patrones para confeccionar vestidos de mujer en una Sevilla de mitad de siglo que tenía en Madrid el gran mercado para vestirse de cara a una nueva temporada. Por eso, para crecer en el sector, el mismo Petro Valverde tomó la determinación de abandonar su ciudad natal para probar fortuna en la capital. «Tuve que empezar de cero, pero era el sitio al que había que ir para destacar en esta profesión. Era complicado que en una ciudad como Sevilla, sin tradición, se pudiera evolucionar».

La aventura no le salió mal. Pudo ir evolucionando hasta el punto de que, con los años, se convirtió en el modisto de referencia de la infanta Elena. A él, la hermana mayor del Rey recurrió para el día de su boda, que, casualidad o no, le volvió a llevar a su Sevilla, de donde aún conserva acento pese al paso de los años. Esto supuso un antes y un después en su carrera, que va para medio siglo. «La única arma que tengo para seguir al pie del cañón, y como yo el resto de representantes de la alta costura, está en ofrecer un producto diferente, personalizado y de calidad», asegura. Si bien, también, mantener una forma de trabajar y saber adaptarla en el tiempo. «El ideal que tengo de mujer es el de trabajadora, dinámica y emprendedora. Esa que vive en el mundo de hoy, que viaja y que va y viene», explicó. El último gran escollo que ha tenido que sortear vino acompañado de la crisis económica, aunque avisa que «se está volviendo a mover mucho a día de hoy, y no solo en las ciudades con tradición. A la vista está que aquí estamos hoy gracias a la labor realizada en Asturias», agradeció.

Y así, analizando la situación real que viven aún hoy los talleres de toda España, su perspectiva es halagüeña: «Vemos todo con una perspectiva bastante gris, pero vamos a luchar porque estoy seguro de que vamos a salir adelante», vaticinó.

Precisamente ejemplo de constancia y de cómo sortear la crisis es Marcos Luengo, elegido por Adymo Diseñador Asturiano del Año. Él abrió tienda en Oviedo en el año 2007, cuando la mala época no hacía más que comenzar. El remedio que encontró no fue otro que dedicar muchas horas de trabajo y de tener siempre presente que, si daba un paso en falso, ponía en riesgo la economía familiar.

Tras asentarse y expandirse a Madrid, donde desde hace un año se puede adquirir ya su firma, pues cuenta con 'atelier' propio, Luengo se siente «sorprendido y agradecido» por la concesión, aunque avisa de que tras su nombre hay un equipo humano al que le debe mucho. «Detrás de todo esto hay muchos que trabajamos mucho y, honestamente, creo que ese equipo se merece este premio», explica, al tiempo que concreta que directa y diariamente colaboran con él una docena de personas.

Él, como profeta en su tierra reconocido, relaciona que Asturias crezca y mantenga un sector textil importante con que haya un esfuerzo y un trabajo. «Las cosas se deben hacer con cabeza, cariño y esfuerzo, no esperando que te lleguen las ayudas», explica, a modo de filosofía de vida y secreto del éxito.

El palmarés de la décima edición de los galardones Adymo se completó con la nueva revista mensual dedicada a la moda bajo el sello de 'Hola'. El proyecto que sacaron adelante Antonio Sánchez y Mercedes Junto, entonces recién casados, en los convulsos años 40, con el objetivo de sacar «la espuma de la vida», funcionó. Lleva 72 años al pie del cañón alcanzando 120 países.

Para recordar esta fiesta de la moda asturiana, los tres premiados tienen ahora una estatuilla de bronce con forma de percha, imagen de Adymo, firmada por el artista Favila.