Lo de 'Operación Triunfo'

MIKEL LABASTIDA

Mucho se está hablando del nuevo 'Operación Triunfo' por la naturalidad con la que sus participantes hablan acerca de sus vidas y, más en concreto, de su sexualidad. Esto que debería ser un acto habitual es sorprendentemente excepcional, y por ello el concurso de cantantes está recibiendo multitud de aplausos por parte de una audiencia que, sorprendentemente, se siente identificada con el 'reality'. Digo sorprendentemente por dos razones. La primera, porque este género televisivo se había convertido en un nido de frikis. Solo tenían cabida en él aquellos dispuestos a decir tonterías o a destacar por aspectos o características negativas. Los espectadores acudían ante la pantalla para sentirse superiores, para burlarse, para divertirse a costa de otros. Con los 'triunfitos' de nueva generación está ocurriendo algo distinto. Su público potencial se acerca para reconocerse, para verse reflejado, para apoyar a sus iguales. Sienten las nominaciones como propias y los triunfos los celebran como si se les fuese el alma en ello.

La segunda razón es que todo esto está sucediendo en TVE, la cadena pública, que debería ser la que más se empeñe en la pluralidad y la diversidad, pero que se ha distinguido en los últimos años por responder a otros intereses. Mucho me temo que este éxito (no tanto en audiencias como en incidencia social) le ha venido de manera inesperada. No se lo esperaba y se lo ha encontrado ahí. Paralelamente a esto, el Consejo de Informativos de TVE ha publicado su informe trimestral, relativo a los meses de julio, agosto y septiembre de 2017, sobre malas prácticas en informativos y programas de actualidad de la emisora. Y las conclusiones son demoledoras. Se denuncian al menos 55 nuevos ejemplos de manipulación y censura. Nada menos.

Lo de 'Operación Triunfo', por tanto, es una casualidad, una especie de oasis. No es un cambio de tendencia. No al menos en TVE. Pero sí de la televisión en general. El público pide un cambio de modelo. Y eso se nota sobre todo en los malos resultados de otros 'realitys' clásicos, como 'Gran Hermano'. Ahora se buscan otro tipo de participantes. Telecinco debe tomar nota.

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