«En la pasarela no tengo nada de vergüenza»

La modelo Malú Sánchez pasea por Oviedo antes de partir rumbo a Platja d'Aro, donde luchará por coronarse Miss World Spain./MARIO ROJAS
La modelo Malú Sánchez pasea por Oviedo antes de partir rumbo a Platja d'Aro, donde luchará por coronarse Miss World Spain. / MARIO ROJAS

La modelo ovetense Malú Sánchez compite ya para coronarse Miss World Spain en Platja d'Aro

JESSICA M. PUGA

Malú Sánchez (Oviedo, 1995) todavía no está nerviosa, pero lo estará, asegura, el sábado cuando tenga que desfilar en la gala de Miss World Spain en la que se elegirá a la belleza nacional que aspirará a convertirse en la más bella del mundo en la final del 18 de noviembre que se celebrará en Sanya (China).

La candidata asturiana está acostumbrada a desfilar, lo ha hecho varias veces en la Fashion Week de Madrid para diseñadores de la talla de Esther Noriega, José Matteos y la asturiana de adopción María Lafuente. «Pero la presión llega porque quieres que todo te salga bien», explica la Modelo Revelación 2013, que ya está en Platja d'Aro (Gerona), donde este año se celebra el certamen. Por delante tiene, tanto ella como el resto de aspirantes, una agenda apretada. «Nos han preparado seis pruebas de las que saldrán otras tantas finalistas», dice, y explica que «una de ellas es física», que consiste en correr, nadar y remar. «Lo primero, muy bien porque entreno, nadando voy regular, aunque me defiendo, pero el kayak... Ni siquiera bajé el Sella», explica riéndose. Otra de las pruebas, dice, es la de 'top model', es decir, «la que mejor desfile es automáticamente finalista». Miran también las redes sociales y la que más 'me gusta' obtenga en la página oficial del evento tendrá una ayuda añadida, aunque Malú no se lo ha pedido a nadie. «Soy activa, pero para enseñar mis cosas, no para pedir 'me gustas', no sé...», explica. El jurado tendrá también en cuenta las medidas de las aspirantes. Malú, con sus 181 centímetros de altura y un cuerpo 87-62-91, juega con ventaja. Los expertos mirarán también a las aspirantes con el traje tradicional de su región y si trabajan en algún proyecto social, que no es, por el momento, el caso de esta joven ovetense, que empezó por casualidad en el mundo de la moda a los 15 años. «No era algo que me gustara mucho, la verdad, pero una amiga estaba en la agencia Rassim's Modelos y, por acompañarla, como era tan alta ya entonces, empecé a desfilar», recuerda, al tiempo que indica que su verdadera pasión siempre ha sido la hípica. «Hice un paréntesis porque estaba estudiando, pero ahora que ya he terminado Documentación y Administración Sanitaria, lo retomaré, aunque mi idea es también seguir formándome», explica.

Esta asturiana de ojos color miel y pelo castaño confiesa que no ha cotilleado al resto de chicas que en Platja d'Aro serán sus rivales. «Somos 48, cuando todo empiece veré qué tal». Tampoco ha tenido mucho tiempo entre comprar todo lo necesario y hacer la maleta. En la tarea le ha ayudado su diseñador de confianza, Carlos Albuixech, con atelier en la calle Uría. Él le ha hecho el vestido que lucirá en la gala final, que presentarán Ares Teixidó y Carla Barber. Aquí mostrará su punto fuerte: la pasarela, donde tiene «estilo y nada de vergüenza».

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