«No sé si podré correr los cien metros»

Don Juan Carlos se paró a hablar con los periodistas a su salida del hospital. /  EFE
Don Juan Carlos se paró a hablar con los periodistas a su salida del hospital. / EFE

«Ahora toca sufrir», dijo a las puertas de la clínica tras recibir el alta «muy contento», pero recordando que le espera una dura rehabilitación Don Juan Carlos bromea al salir del hospital tras cambiar su prótesis de rodilla

P. MUÑOZ MADRID.

No sé si voy a poder correr los 100 metros, pero voy a andar mucho mejor». Al rey Juan Carlos ni las quince operaciones (incluida, esta última para sustituirle la prótesis de la rodilla derecha) ni el incidente en la catedral de Palma entre su esposa y su nuera ni el complicado futuro que se avecina para su yerno le han laminado el sentido del humor. Don Juan Carlos, que en enero cumplió 80 años, recibió ayer el alta médica y poco después abandonaba el hospital en el que ha permanecido ingesado tres días para someterse a la intervención quirúrgica con la que se espera pueda mejorar la movilidad de su rodilla y darle mayor estabilidad. «Ahora, a sufrir», dijo a los periodistas en referencia al programa de rehabilitación que le espera para recuperarse en Zarzuela.

El rey emérito quiso detenerse unos instantes ante los reporteros que esperaban su salida bajo la lluvia que no dejó de caer en Madrid durante toda la mañana. Sentado en el asiento del acompañante en el mismo coche que le condujo el pasado sábado hasta el Hospital Universitario de Sanitas de La Moraleja, donde se estrenaba como paciente, bajó la ventanilla y atendió a la prensa sonriente y bromeando con los medios.

Dijo estar «muy contento» por cómo había ido la operación. Momento que aprovechó para bromear sobre la posibilidad de encarar una carrera. Según el parte médico, «Don Juan Carlos ha recibido el alta médica después de una evolución clínica favorable» y continuará su recuperación en La Zarzuela». La intervención realizada el pasado sábado consistió en la sustitución de la prótesis que le fue implantada en la rodilla derecha el 3 de junio de 2011.

Con el nuevo implante ganará en calidad de vida, aunque seguirá necesitando de un bastón. Durante su estancia en el hospital, don Juan Carlos ha recibido la visita de su familia. El mismo sábado acudieron a verle sus nietas Leonor y Sofía acompañadas de las reinas Letizia y Sofía, lo que sirvió para dar por zanjado el rifirafe de la catedral de Palma. Don Juan Carlos no hizo comentario alguno sobre el asunto, que el día anterior su hermana, la Infanta Pilar, antes de acudir a visitarle, cerraba con un clarísimo y contundente: «Todas las familias tienen un mal día».

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