La vida de Jesulín de Ubrique da un vuelco

Jesulín de Ubrique y María José Campanario. / SANE.

El torero pasa uno de sus momentos más difíciles debido al estado de salud de su mujer y la próxima mayoría de edad de su hija mayor, Andrea

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Jesulín de Ubrique está atravesando uno de los momentos más delicados de su vida debido a la salud de María José Campanario. En un momento en el que deberían estar radiantes de felicidad por la próxima celebración de su quince aniversario de matrimonio, este giro inesperado de los acontecimientos dio la vuelta a su estado de ánimo. Por otro lado, la próxima mayoría de edad de su hija Andrea y las posibles exposiciones públicas a las que podría someterlo planean sobre su conciencia.

El primer contratiempo surgió cuando se vió obligado a cancelar su segunda boda con Maria José, organizada para celebrar la efeméride el pasado de julio, debido al empeoramiento de la salud de la odontóloga. El torero confirmó hace unas semanas que la reboda quedaba aplazada. ¿La razón? Una nueva recaída de Campanario. «Tiene que recuperarse de la última crisis, por eso dejamos la celebración», dijo el diestro para la revista «Diez minutos».

La esposa del torero, que sufre fibromialgia desde hace algunos años, acude desde hace días a una clínica de salud mental para recibir el tratamiento apropiado para ganar calidad de vida. Para ella está siendo muy duro. En el último año ha tenido que ingresar en el hospital hasta en cinco ocasiones. Lleva doce años luchando contra la enfermedad. «Tengo que ingresar cuando ya no puedo soportar el dolor de mil cuchillos sobre mi cuerpo», contó. Ha tardado mucho en saber que la padecía, ya que es una enfermedad de difícil diagnóstico y sin cura. «Las enfermedades reumáticas son complicadas, y básicamente lo que hacen cuando tengo una crisis es paliar el dolor», asegura a la vez que cuenta que el mayor problema es que es intolerante a un «abanico muy amplio de analgésicos».

Un marido atento

Jesulín ejerce de padre con sus otros dos hijos, Julia y Jesús, en ausencia de María José Campanario. Esta versión del torero de progenitor responsable dista mucho de la imagen que se proyectó de él en varios platós de televisión. Su comportamiento con respecto a su hija mayor, Andrea Janeiro, fue objeto de críticas y reproches por parte de su exmujer, Belén Esteban, que aireó las constantes faltas con sus compromisos paternos ante diferentes medios de comunicación durante la infancia de la pequeña.

El silencio y el rostro pixelado de Andreíta la mantuvieron en un justo anonimato hasta ahora, que cumple 18 años y podrá decidir si quiere expresar su versión y añadir más leña al fuego o, por el contrario, mantenerse en el anonimato. Todo apunta a una discreta mayoría de edad de la hija mayor de Jesulín, de cuyos planes solo se sabe que sueña con ser locutora de radio. Una ambición por la que luchará a partir del próximo mes de agosto.

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