
Los excrementos de los caballos son ahora un problema, que cuesta dinero a las arcas municipales. El Ayuntamiento paga a Urbaser, la misma empresa concesionaria por 40 años del centro ecuestre y del campo de golf, por retirarlos. Firmó el contrato hace menos de un año y la semana pasada tuvo que incrementar su cuantía hasta los 145.000 euros anuales; los 100.000 iniciales no bastaban para, a 21 euros la tonelada retirada, ocuparse del estiércol.
Y el Ayuntamiento ya tiene experiencia en lo que sucede si el material no se retira. Después de firmar la concesión de las instalaciones a 40 años con Urbaser, nadie se hizo cargo de los deshechos. Durante meses, la concesionaria, que, apelando al contrato, entendía que no era su competencia, acumuló el estiércol en una esquina de la finca. La fermentación elevó la temperatura y una chispa hizo el resto: toneladas de estiércol permanecieron ardiendo, con incendios intermitentes, entre julio y octubre de 2005. Los Bomberos no podían remover la masa en llamas, debajo siempre quedaban brasas.
Las lluvias solucionaron el problema y el contrato para la retira de los excrementos evitó que se repitiese, pero de momento la planta de compostaje tendrá que esperar. «Hay instalaciones aún pendientes de autorización», señalan desde el equipo de gobierno. Se trata de las deportivas incluidas por Urbaser en su oferta para hacerse con la gestión de hípico y golf, que requieren permiso de la CHN, por hallarse en la vega del Nora, y de la CUOTA, por ser suelos de especial protección.
«Hasta que no hayamos superado esos trámites y estén en marcha los equipamientos, no tiene sentido adelantar la planta», justifican. Mientras, retirar las 7.000 toneladas anuales que generan los caballos de El Asturcón cuesta a 21 euros cada una. Hacen falta alrededor de 500 viajes de camión para trasladar al vertedero el material.
La futura planta de compostaje se ubicará junto a El Asturcón pero tratará también otras materias orgánicas generadas en el municipio: restos de la actividad de Parques y Jardines (podas, siega) o estiércol de algunas cuadras particulares.





