Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 abril 2014

Más Actualidad

OPINIÓN EDITORIAL
Corte eléctrico
25.07.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
EL apagón que anteayer sufrió Barcelona y los problemas de suministro eléctrico que le siguieron constituyen un motivo de lógica indignación para las miles de personas que se vieron afectadas directamente en su seguridad, en su bienestar o en su economía, y generan la consecuente preocupación en el resto del país, tras los precedentes de la propia Ciudad Condal, de Madrid y de Sevilla, o los más remotos de California, Nueva York o Londres. Lo ocurrido requiere una explicación fehaciente, teniendo en cuenta que fueron afectados nada menos que 350.000 abonados, una décima parte de los cuales acabaron condenados a 48 horas sin luz. La empresa responsable debe dar cuenta de las causas por las que la caída de un cable de distribución en una subestación puede desencadenar semejante colapso, sin que pudiera paliar siquiera sus consecuencias. Las instituciones concernidas deben responder ante la inquietud suscitada por la sensación de que no se contaba con un plan de emergencia capaz de garantizar la seguridad de las personas, comenzando por la regulación de la circulación viaria sin semáforos.

El servicio eléctrico en España supera los estándares internacionales, aunque no todas las empresas ofrezcan los mismos ratios de calidad. Los apagones son consecuencia de la conjunción de muchos factores fortuitos e imprevistos. Pero el consumidor, de cuya contraprestación ininterrumpida viven las empresas, soporta los problemas del fluido y contempla una política energética y tarifaria de difícil comprensión cuando se le va la luz e intuye que las cuentas de resultados de las eléctricas se resienten menos que su particular economía. De ahí que sea imprescindible reconocer que lo ocurrido en Barcelona es el reflejo del deterioro del sistema de distribución de la energía eléctrica en nuestro país.

El proceso de liberalización del sector eléctrico y la consiguiente introducción de la competencia ha tenido en España un comportamiento asimétrico. Mientras el negocio de la generación ha atraído importantes inversiones tanto nacionales como extranjeras, debido a que los mecanismos de fijación de precios se acercan en este ámbito a los habituales de un mercado libre, la distribución no ha despertado el menor interés por parte de los operadores ante el escaso beneficio que obtendrían invirtiendo más en ella. Por lo que los planes de inversión en distribución se desarrollan sobre todo a impulsos políticos. A la opinión pública no le resulta fácil comprender que, después de cada apagón, las autoridades anuncien que pedirán a las empresas que mejoren las redes de distribución. Lo que se precisa es una legislación que exija a las empresas la realización de un programa de inversiones que garantice el buen funcionamiento del sistema eléctrico. Pero, junto a ello, es conveniente que la regulación permita una recuperación razonable de dichas inversiones.
Vocento
SarenetRSS