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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Ciclismo
«Menuda la que está cayendo»
El goteo del dopaje y las desproporcionadas persecuciones policiales a los ciclistas han convertido a la bicicleta francesa en el vehículo del desencanto. Por eso Rubiera no echa de menos estar en el Tour

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«Menuda la que está cayendo»
TRISTE. Los escándalos del Tour han oscurecido la imagen de Chechu Rubiera de la prueba. / E. C.
La trama negra del Tour está acabando con la pasión que despertaba la ronda gala. Cada vez menos gente se queda en la sobremesa 'pegada' al televisor para ver cada etapa, y se hace más popular el comentario de «todos se dopan».

El goteo del dopaje y las desproporcionadas persecuciones policiales a los ciclistas han convertido a la bicicleta francesa en el vehículo del desencanto. El Tour actual no enamora pero despierta sentimientos negativos de toda clase, incluso para los profesionales que crecieron y maduraron entre la dureza del Alpe d'Huez y la belleza de los Campos Elíseos.

La nostalgia de tiempos mejores es una sensación que ha llegado hasta el gijonés Chechu Rubiera. Un ciclista clásico del Tour, pero en otra historia distinta. «Con la que cae no echo de menos nada estar en Francia», afirmaba ayer con tristeza el ciclista. No era para menos, recién llegado del Tour del Lago Qinghai (China), el asturiano se ha encontrado con una prueba que agoniza, aunque los primeros síntomas ya los percibía como participante: «En los últimos años trataban a los ciclistas con poco respeto. Llamar a los gendarmes para precintar un hotel no es normal».

El dopaje ha colocado en la diana a todo lo que huele a rueda. Inocentes o no, «la sospecha es sinónimo de culpabilidad», se lamentaba Rubiera. La situación se les ha ido a todos de las manos, y una prueba casi centenaria está al borde del abismo: «Yo soy el primero que no quiere que haya dopaje, pero somos deportistas y no delincuentes». La redada al autobús de Astana apostilla las palabras del mejor gregario que tuvo Armstrong. Es un deporte criminalizado. El único, aunque hay innumerables casos en otras disciplinas. El dopaje tiene que desaparecer, ¿pero sólo en el ciclismo? Las comparaciones son odiosas pero en un caso tan extremo como éste se perfilan necesarias. «El otro día leí que el COI se planteaba dejar fuera de los Juegos Olímpicos al ciclismo. Tiene gracia, sobre todo teniendo en cuenta que la NBA les pone como condición para venir con su selección que no pasen los controles rutinarios. No somos la figura del delincuente». Demasiada controversia para algo tan serio. Pese a la gravedad de los hechos, el Tour navegaba por un mar de calma hasta el positivo de Vinokourov. Eso sí, el grado de desconfianza se mantenía en el nivel rojo hasta que comenzó a parpadear. «No me esperaba lo de 'Vino', porque me parece un excelente corredor y un gran luchador», declaraba sorprendido el asturiano del Discovery Channel.

Rasmussen como Pantani

Después del kazajo llegó Rasmussen. Mejor dicho se fue. Las especulaciones sobre su ausencia en dos controles sellaron pronto su billete de vuelta, y confirmaron la ecuación de Chechu Rubiera, sospecha igual a culpabilidad: «Cabe la posibilidad de que lo sea, pero Rasmussen no dio positivo y tendría que demostrarse antes de echarlo. Es como el caso de Pantani, nunca se determinó que fuera positivo, pero todavía hoy, tras su muerte, continúa siendo demonizado».

Pero no sólo de tramas, pesquisas y fármacos vive el Tour de este año. La representación española está brillando a gran altura encabezada por el joven Alberto Contador, compañero de equipo de Chechu: «Me sorprende que con su juventud se haya adelantado a los acontecimientos, aunque tiene un talento muy especial». Y también sus mosqueteros: Sastre, Zubeldia, Valverde, Astarloza. Ciclistas que copan los primeros puestos de la clasificación, aunque como reconoce el ciclista gijonés. «España sólo sigue a los líderes», y Contador lo es, a pesar de la fuga de Rasmussen de un Tour harto de escándalos.
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