Sin embargo, en el entorno de la cueva piloñesa aún no se ha encontrado el lugar en el que habitaba el grupo cuyos huesos aparecieron en el interior, cerca de la entrada de 'La Tumba'. Por eso, siguen viniendo cada año para seguir buscando restos, pero también encontrar su 'casa'. El Ayuntamiento de Piloña ya ha dado su autorización para que se desarrollen los trabajos.
«La licencia para investigar en la cueva y en sus alrededores está concedida y enviada a la Consejería de Cultura», confirmó el alcalde de Piloña, el socialista Camilo Montes. En el mes de julio, la Consejería, el Ayuntamiento y la Universidad de Oviedo firmaron un convenio que destinaba 145.000 euros a esta campaña que ahora empieza. La inversión hasta ahora en la cueva piloñesa por parte del Principado asciende a 583.000 euros. El vicerrector de la Universidad de Oviedo, Pedro Sánchez Lazo, aseguró en aquel momento que se trataba de «la continuidad de una de las investigaciones más relevantes de Asturias».
Cráneo
Muestra de ello es el hallazgo de un cráneo casi completo y de un hueso hioides, que está intrínsecamente relacionado con el habla y del que sólo aparecio otra muestra de esa datación (hace unos 40.000 años) en una excavación de Israel. Confirmar que los Neandertales poseían ese hueso permite asegurar que los procesos de comunicación que existían entre ellos son, como poco, los indicios del habla. En total, hasta el momento, han aparecido más de un millar de restos óseos de ocho individuos diferentes.
El Sidrón quizás pueda también desentrañar algún día la gran incógnita que rodea al Hombre de Neandertal. ¿Por qué desapareció? Lo que cada vez tienen más claro los científicos es que, de no haberlo hecho, su evolución podría haber seguido pasos paralelos a la del cromagnon.
Quizás la vida en estos momentos fuese distinta o hubiese dos especies de homínidos luchando por el control de la humanidad. Pero eso ya es terreno de la ciencia ficción. La realidad espera a los investigadores en las entrañas de la cueva de El Sidrón.





