
Los colectivos que tienen su sede en el Polígono no ocultan sus preferencias por las opciones totalmente soterradas de la 'Plantona' -que también es la más económica- y la de El Rinconín, al tiempo que desechan claramente las alternativas de Peñarrubia. Tras analizar pros y contras de cada uno de los cuatro emplazamientos, la federación urbana remite la decisión final a los técnicos de la Confederación Hidrográfica, pero con la indicación de que las instalaciones incorporen los últimos avances tecnológicos para mitigar al máximo las molestias a la población.
Les Caseríes declina tomar postura por ninguna de las ubicaciones que se han puesto encima de la mesa, porque las cuatro generarán perjuicios a la parroquia de Somió. Ante el posicionamiento de la federación urbana, Celestino Álvarez objeta que «es fácil hablar si el que tiene que soportar las molestias es otro, porque no se trata de una instalación momentánea, sino permanente».
Respecto a la imposibilidad de encontrar ningún emplazamiento a más de 2.000 metros de zonas habitadas, el presidente de Les Caseríes se lo toma con ironía: «Hacen unas leyes que luego son imposibles de cumplir. Además tienen una doble vara de medir. Los suelos son de protección cuando un vecino quiere construir una casa, pero sin embargo no hay problema en ese mismo terreno cuando de lo que se trata es de hacer una depuradora o una carretera».
Álvarez justifica el rechazo de quienes dentro de su federación se muestran más combativos con la futura estación del Este. «En todos los emplazamientos hay casas cerca. En los casos más alejados no hay ni 500 metros y hay dos propuestas -la 'Plantona' y El Rinconín- que están a pie de casa, a 50 metros», expone.
Les Caseríes, en principio, no adoptará una resolución conjunta como han hecho las asociaciones de la zona urbana y dará a conocer su postura en la reunión programada para este mes con el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Norte.
La Asociación de Vecinos San Julián también discrepa abiertamente con los colectivos que preside Amador García. Considera un disparate justificar la necesidad de la segunda depuradora por la división hidrográfica de la ciudad en dos cuencas naturales independientes delimitadas por los ríos Pilón y Piles. «Gijón es hoy en día una unidad urbanística y esas dos cuencas naturales sólo existen ahora en la memoria histórica», argumenta Miguel Ángel González-Posada, quien defiende que el proyecto de dos depuradoras «proviene de una concesión de Areces siendo alcalde a IU».





