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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

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GIJÓN
Una celebración de pies a cabeza
La asociación de antiguas alumnas de la Asunción planea organizar un desfile con los uniformes y hábitos que se llevaron en los cien años de existencia del colegio
20.09.07 -
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Una celebración de pies a cabeza
HACIA 1915. Antiguas alumnas del colegio de la Asunción, a principios de siglo. / E. C.
El paso del tiempo no ha influido para que Agripina Fraga se desvincule del colegio de la Asunción. Abandonó el centro a los diecisiete, en 1955, tras haber pasado ocho «felices años» con las asuncionistas, pero siguió en permanente contacto, tanto con sus compañeras de promoción como con el propio colegio. Actualmente es la presidenta a nivel provincial de la asociación de antiguas alumnas, que cuenta con 450 socios aunque, según comenta, «nos gustaría ser más, sobre todo que viniera gente joven para que se produzca el relevo generacional».

Agripina fue compañera de promoción de ilustres mujeres como la investigadora Margarita Salas, la alcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso o la actual superiora de la congregación, Asunción Quirós. Tras ocho años en el centro, era tal la confianza y cercanía que ya no sólo eran compañeras, sino amigas. «Desde entonces a Paz Felgueroso la llamamos de manera cariñosa 'Mapi' y a Asunción Quirós, 'Suni'.», comenta, y añade: «Estábamos mucho tiempo juntas porque pasábamos más tiempo en el colegio que en casa. Durante la semana entrábamos a las ocho de la mañana y hasta las ocho de la tarde no volvíamos a nuestras casas. Los fines de semana también íbamos a practicar deporte o a misa. Hacíamos partidos de gordas contra flacas y también obras de teatro».

Agripina señala que en el preuniversitario tan sólo eran siete alumnas, entre las que se encontraban Felgueroso, Salas y Quirós. «Cuando acabamos, en 1955, y nos tuvimos que ir todas lloramos», recuerda. Pero pese al paso del tiempo, las compañeras de promoción no han perdido el contacto. «Mi curso somos uno de los que más nos reunimos. Nos seguimos viendo muchísimo aunque pasaran los años. Incluso hace poco hicimos una excursión a Covadonga».

Cualquier excusa es buena para que las antiguas alumnas se reúnan, aunque una de las más señaladas fue cuando nombraron a Margarita Salas miembro de la Real Academia. «Nos invitó y fuimos a acompañarla. Ahora estamos esperando que le den el Nobel para ir a Suecia», comenta, aunque según señala: «También nos gustaría muchísimo que le dieran el premio Príncipe de Asturias».

Frenética actividad

La presidenta de las antiguas alumnas está inmersa en los preparativos de las actividades que se llevarán a cabo con motivo del centenario del colegio. «Queremos hacer un desfile con los uniformes de éstos cien años así como con los hábitos de las monjas, que también han cambiado muchísimo», señala. Es tal la implicación de la asociación que están dispuestas a coser ellas mismas los trajes del desfile, ya que según explica, «es imposible reunirlos todos porque han pasado muchos años así que si hace falta nos pondremos nosotras mismas a hacerlos».

Agripina adelanta que realizarán alguna obra de teatro y aunque todavía desconocen el tema, asegura que estará relacionado con la Asunción. También tienen la intención de formalizar un coro durante este año y organizar una visita a Covadonga y una comida o cena de hermandad con las antiguas alumnas y las madres que han pasado a lo largo de estos años por el centro. «Organizar todas estas actividades supone mucho trabajo pero merece la pena, es una fecha muy señalada», reconoce.

La agenda de la asociación durante este curso estará apretada, porque además, continuarán con la labor social que vienen realizando desde hace tiempo. Según explica, colaboran tanto de manera económica, como personal, con una comunidad de madres en Contrueces. Entre otras tareas, dan clases tanto a niños como a mayores y también ofrecen ayudas para que la gente que no tiene recursos pueda estudiar, aunque reconoce que «ayudamos en lo que podemos, porque la única financiación que tenemos es la cuota de los socios».

Probablemente esta intensa acción social sea fruto del la formación recibida en el colegio ya que Agripina reconoce que las madres les formaban no solo de manera académica sino también personal y les inculcaban lo que ellas llamaban las tres eses, sinceridad, servicio y sencillez.
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