
Las discrepancias entre el Principado y la empresa adjudicataria de las obras -OHL- y los monjes dominicos que residen en Corias bloquean el inicio de las obras del parador nacional, que acumulan ya diez meses de retraso.
Estas diferencias están motivadas por dos puntos de vista totalmente contrarios. Mientras la empresa que debe acometer las obras y el Principado entienden que estos trabajos deben realizarse con el edificio «deshabitado», los frailes se niegan a abandonar el cenobio «porque tenemos todo nuestro derecho a seguir aquí».
Para refrendar su postura se remiten al acuerdo de compra del monasterio firmado en 2002 entre el Principado y la Orden de Predicadores (los Dominicos). En este contrato se establece que la comunidad de monjes que reside en el cenobio de Corias dispondrá, una vez haya finalizado la construcción del parador, de un área para su uso y servicio.
Los monjes quieren que antes de que arranquen las obras se les adecue el espacio que ocuparán posteriormente para proceder a su traslado. De esta forma, explican, «los trabajos del parador pueden ejecutarse sin que nosotros tengamos que abandonar el edificio».
Una postura refrendada ayer por la propia Orden de los Predicadores, que tiene la sede de la Provincia de España -a la que pertenece la congregación canguesa- en Madrid: «El contenido de los contratos está par cumplirlo», afirmaron desde la secretaría del provincial.
Renegociar la ubicación
Ante esta postura, la Consejería de Cultura ha tratado de negociar con la comunidad una salida al problema. Para ello, les han ofrecido un nuevo acuerdo, cuyo contenido no ha sido desvelado por el departamento que dirige Encarnación Rodríguez. No obstante, desde la comunidad de dominicos que reside en Corias se da a entender que el Gobierno regional quiere «renegociar» la ubicación que ocuparán una vez concluyan las obras del parador.
«Lo que ocurre es que nosotros tendremos una zona que ahora interesa al parador», afirman los monjes. Y es que, según el acuerdo firmado en 2002, los frailes ocuparán un área en la zona más noble del cenobio: al lado de la iglesia.
Pero desde esta comunidad se insiste en que esa reubicación «no es el problema». Los Padres Dominicos están dispuestos a ocupar una zona diferente. Eso sí, siempre y cuando se acondicione previamente al inicio de las obras del parador para trasladarse a ella y evitar, de esta manera, tener que abandonar el edificio durante la ejecución del proyecto.
La Consejería de Cultura sostiene que el retraso en el inicio de las obras no supondrá una demora en los plazos. «Los plazos se cumplirán», afirman desde este departamento. El 7 de diciembre de 2006 se firmó el acta de replanteo para la ejecución del proyecto, que tiene un plazo de ejecución de 36 meses.
Desde entonces, y salvo los estudios arqueológicos, no se ha llevado a cabo ninguna actuación. Pero esta demora no tiene nada que ver con la postura de los frailes, sino que «cada obra tiene su calendario y tramitación», dicen desde Cultura.





