
Volvieron a Asturias hace catorce años, «en 1990»; pero ahora su marido ya ha fallecido. y por eso, para ella el homenaje de ayer tuvo un sentido aún más especial. «Para mí es muy emocionante», dijo con una mirada llena de nostalgia. Emilia no quiso que su marido se quedara fuera de esta conmemoración y por eso decidió llevar con ella una fotografía suya de cuando él era un niño, cuando embarcó junto a mil niños más escapando de los horrores de una guerra. La colocó con cuidado en la escultura de El Arbeyal. «No traigo flores porque mi hijo me decía que eso es para el cementerio». EMILIA KALINKINA VIUDA DE UN 'NIÑO DE LA GUERRA'





