
Mientras la mar multiplicaba sus brumas, tierra adentro, en el centro de la región, el sol brillaba como en un día de primavera, sin que los ovetenses sintiesen la intensa sensación invernal que, sobre todo, a última hora de la tarde de ayer experimentaron los gijoneses.
Por el paseo de El Muro, que bordea la playa de san Lorenzo, la visibilidad era nula, como ocurrió, también, en algunos momentos en Llanes y en Avilés. No obstante, la villa del Adelantado tuvo rachas de intenso sol, como comprobaron con pasmo los viajeros que retornaban a sus hogares tras haber visto como, a escasos kilómetros de Avilés, la niebla obligaba a anular su vuelo.





