
«No quería quemarle, fue todo un accidente», reiteró el detenido durante toda su declaración, al igual que hizo en la tarde del miércoles ante la Policía Nacional. Una afirmación que choca con el estado del herido y las pruebas recogidas de su ropa pues, según fuentes cercanas a la investigación, «no cabe duda de que fue rociado con un líquido inflamable».
Mientras, en las diligencias practicadas por la Comisaría de Langreo-San Martín, se recoge el testimonio de una persona que no quiere ser identificada en el que afirma que «pude escuchar cómo le decía 'si no me pagas lo que me debes te mato'». Por lo que la Policía baraja en estos momentos que el motivo de la brutal agresión sea económico.
Después de más de 96 horas, el joven felguerino Rubén Martínez, de 31 años, continúa ingresado en la unidad de grandes quemados del Hospital Universitario de Getafe con pronóstico «estable dentro de la gravedad», según han confirmado fuentes sanitarias. Estas mismas fuentes han informado que el paciente «ha tenido que ser intervenido de urgencia el pasado martes». Rubén Martínez tiene quemaduras de segundo y tercer grado en más de 50% de sus cuerpo, lo que hace que en el centro hospitalario «todavía se tema por su vida», aunque han valorado muy positivamente que haya superado las 72 horas, en las que ha sufrido varias crisis.
Durante el relato de los hechos por parte del agresor, el juez determinó además que «se pueden apreciar indicios de tentativa de homicidio y supuesto delito de lesiones dolosas» por unos hechos ocurridos supuestamente en el domicilio del detenido. Un hecho que podrá ser confirmado con las pruebas recogidas por la policía científica de Langreo-San Martín en el domicilio del detenido en la barriada felguerina de La Concordia.
Hornillo de alcohol
Durante su declaración, según fuentes cercanas al caso, el imputado explicó que los hechos se produjeron cuando agresor y agredido fueron a casa del primero «porque queríamos comernos unos chorizos que preparamos en un hornillo de alcohol». En la cocina se produjo un forcejeo entre ambos y Rubén Martínez, según M.M.T., «giró y chocó con el hornillo que se le cae encima incendiándosele una chaqueta de plástico». Además, dijo que le condujo hacia el baño, «donde intenté apagar el fuego con ropa vieja dentro del baño y después lo eché de casa». Una declaración que, según fuentes del juzgado, es considerada como «inverosímil y llena de contradicciones».





