Ambas centrales responsabilizan al gerente del San Agustín, Alfonso Flórez, de la actual situación. «Da la callada por respuesta y se niega a contratar gente», afirma Jesús Palomares, del Sicepa. Trinidad Caminero recuerda que, desde el pasado mes de junio, se encuentra cerrada la planta quinta centro para mejorar sus instalaciones. A ello, se une la falta de actividad de la planta cuarta sur que, una vez culminada la reforma, permanece cerrada. En su momento, la dirección indicó que esas dependencias se utilizarían en casos excepcionales, como puede ser una epidemia de gripe que dispare los ingresos. «En total son 68 camas, que nos darían mucho juego para situaciones como las que ahora estamos viviendo», comenta Caminero.
Los datos que manejan ambos sindicatos indican que el Hospital comenzó a sufrir los problemas el pasado martes por la tarde, calificando lo sucedido durante la noche como «colapso en Urgencias».
El colapso del centro
Según los datos facilitados por los sindicatos, durante la tarde del martes no pudieron ingresar en el centro doce personas que se encontraban en Urgencias. La situación continuó durante toda la noche y a las 11 de la mañana del miércoles «había 16 ingresos pendientes de subir a la habitación», comenta Jesús Palomares. Durante la tarde de ayer la situación se normalizó. En ese momento, las altas del día generaron las camas necesarias para los nuevos ingresos.
Los sindicatos expresaron su preocupación ya que, dicen, esta situación se ha vivido «sin epidemia de gripe. El martes fue una tarde complicada, con un accidente de tráfico, pero comienza a haber gente mayor con problemas respiratorios que acuden a Urgencias», comenta Trinidad Caminero. En cierta manera, los problemas de una parte del Hospital repercuten en otro servicio como si fuese una cadena de producción. Así, afirman que la falta de camas en la planta retrasa la salida de enfermos de Urgencias, donde se forman un cuello de botella que afecta a la calidad asistencial.
«Los box de Urgencias están diseñados para una persona y había dos pacientes, con lo que el enfermo pierde intimidad y también repercute en las condiciones de trabajo de los profesionales», explica Trinidad Caminero. La situación también dispara el nivel de estrés y agotamiento en la plantilla del hospital.
Por ese motivo, ambas centrales coinciden en reclamar la contratación de nuevo personal que permita abrir las plantas cerradas y mejorar la calidad de la atención a los enfermos.
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