En el entorno a la iglesia se detectaron un gran número de restos humanos, aunque destaca el hallazgo de dos enterramientos orientados con la cabeza hacia el Sur y los pies al Norte, algo que suele ser más habitual en los ritos paganos que en los cristianos. Algo, que lleva a los expertos a pensar que los cuerpos son anteriores a la construcción del templo -aproximadamente siglos VIII al XIV, aunque la mayor parte del edificio data del siglo XIII-.
El director de los trabajos confirmó esta semana que aún está pendiente de conocerse el resultado de las pruebas con el método del Carbono 14 que permitirá ubicar cronológicamente este hallazgo con mayor exactitud. Uno de los cuerpos pertenece a una persona adulta y bastante corpulenta y la otra corresponde a una persona más joven. En la misma cata se descubrieron unos cincuenta enterramientos más, en su mayoría de la Baja Edad Media, así como algunos trozos de cerámicas medievales y un ataúd de madera.
Otras catas
Las excavaciones arqueológicas desarrolladas por Sergio Ríos incluyeron tres catas diferentes, dos en el exterior del templo y una tercera en la parte interior del edificio. En la primera, junto a la sacristía, se encontraron un total de tres enterramientos bajomedievales y restos de un pavimento antiguo que podría datar del siglo XIX y que está asociado a la sacristía. La del interior, por su parte, permitió confirmar que un muro que había aparecido en otra campaña formaba parte de una capilla anterior a la actual, que probablemente data del siglo XIII y era coetánea a la construcción de la nave.
Las excavaciones se realizaron de forma previa a la restauración de este templo, que está acometiendo la empresa MC Conservación y Restauración por unos 415.000 euros. Estas obras han generado fuertes críticas entre los vecinos, que ponen en duda la viabilidad del proyecto redactado por Javier Arbesú e incluso han recogido firmas para su paralización.





