El Tabularium contiene desde una de las dos únicas joyas que se conservan de la época castreña a las hachas de la Edad del Bronce, efigies renacentistas y góticas y la campana más antigua de la que se tiene noticia. El Ara Sixtiana, monumento funerario del emperador Octavio Augusto, es sin duda otra de las piezas que despiertan mayor admiración, así como su virgen del siglo XVI, y un busto de un Cristo tallado en madera, parecido a una pieza de la Cámara Santa.





