
PERFIL
PERFIL
-Es el tercer libro recopilatorio de los artículos que durante casi 30 años ha venido publicando en EL COMERCIO. ¿Tanta aceptación tienen estos retratos gijoneses?
-Deben de tenerla, porque los dos anteriores están agotados. Me decidí a emprender este tercer recopilatorio porque hay cantidad de gente que me para por la calle para pedirme fotografías de este o aquel personaje que fui sacando en los reportajes de 'De Somió a Cimadevilla'. Del viejo balneario de El Natahoyo, que se publicó recientemente, he sacado ya más de 50 fotocopias, porque es una foto histórica, de 1920. Por eso cada tres o cuatro años suelo hacer una selección de 50 artículos y saco un libro para atender la demanda.
-¿Y con qué criterios se seleccionan 50 personajes entre cientos de ellos, algunos todavía vivos?
-Yo busco los que me parece a mí que representan mejor la forma de ser de los gijoneses. Su carácter, la forma de expresarse. Por ejemplo elegí a don León de la Viña, que era comisario de policía, pero también llevaba la Cofradía de Pescadores y tenía una cantidad de anécdotas impresionantes; a la Gandayona, una peña del Grupo que desde hace 50 años se reúne periódicamente; a Luis Redondo, el famoso sindicalista que es ateo pero se casó con una monja; a la peña del Campo Valdés, al famoso tren botijo. ¿Sabe lo que era el tren botijo? El que utilizaban los madrileños para venir a Gijón cuando no había coches. El viaje duraba un día entero y los viajeros ponían el botijo fuera que enfriara el agua.
-¿Después de tantos, tiene algún personaje preferido?
-David el Sorni, Sornichera era un jugador del Atlético de Madrid, él decía que jugaba más que Sornichera y le llamaban el Sorni. Era un personaje tan increíble, que yo empiezo a contar cosas de él y la gente cree que es mentira. Tenía salidas para todo. Pero hay personajes que perviven... La Tarabica, Rambal... Si viviera hoy Rambal, con las salidas que tenía, Boris Izaguirre y todos esos tenían que retirarse. Hay unos personajes en Gijón increíbles.
-¿Es un Gijón que desaparece?
-Totalmente. Desaparece porque antes la gente vivía en la calle y los de Cimadevilla eran diferentes a los de El Llano, y los de El Llano diferentes a los de La Calzada y los de La Calzada a los de Somió. Pero ahora hablamos todos el idioma de la televisión, hablamos de lo que nos dice la televisión. Cambió todo. Vivimos alrededor de la televisión y el coche y y ya no hay esos personajes de chigre, ya desaparecieron. Igual que desapareció el cantar en el chigre. Ya no canta nadie. Antes, en Cimadevilla, en cada chigre había un coro. Y eso desapareció. Y le voy a decir una cosa. Temo que dentro de diez años, alguien que lea todo esto no lo crea.
-¿Tan poco tiempo?
-Sí, porque cuentas cosas que parecen de chiste. Yo vi nacer uno que después escuché a Chiquito de la Calzada.





