Tras años de discusiones y polémicas, el Gobierno regional ha consensuado con el central y el propio Ayuntamiento de Ribadesella el modelo que se vinculará a la cueva de Tito Bustillo. El gran Centro de Arte Rupestre -ese será su nombre- se emplazará en un edificio de nueva planta de 3.688 metros cuadrados útiles en las proximidades de la entrada de la cueva, en los terrenos de la antigua cantera de Corcubión. Las instalaciones, además del equipamiento museístico propiamente dicho, dispondrán de una parte destinada al trabajo de los investigadores y a la difusión de sus hallazgos. Así, los científicos tendrán a su disposición laboratorios, almacenes, aulas y una sala de conferencias. De esta forma, el Principado quiere dotarles de un lugar idóneo para estudiar «la riqueza patrimonial de las cuevas con arte rupestre existentes del Oriente asturiano» y hacer así del centro «un polo de difusión de la riqueza arqueológica asturiana.
Fomento, a través del 1% cultural, y el Principado se reparten a partes iguales a lo largo de cuatro anualidades el montante final de la inversión. La cifra que hoy mismo acordarán la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y la consejera de Cultura, Encarna Rodríguez, es sensiblemente menor a la anunciada en su día por el Gobierno regional, que ascendía a 7,9 millones. También se reduce la superficie destinada al museo, que pasa de 5.122 metros a 4.274.





