
LA JORNADA
«Los autores que trabajamos en la lengua asturiana tenemos cierta sobrecarga al no contar con los canales normales que tienen otros escritores en España, como es la enseñanza, que crea la capacidad de leer en la ciudadanía». Condición, según Rubiera, que obliga a aquellos literatos que usan como instrumento de sus creaciones el asturiano a «un compromiso ético, a ir a más allá de lo literario y lo estético».
Una exigencia que el artista gijonés ejemplificó e ilustró con su propia vida y con sus 30 años de «enseñar asturiano, hacer programas en radio y televisión y trabajar en distintos ámbitos de la cultura tradicional». En concreto, Rubiera aprovechó para mencionar su último trabajo, el disco 'Asturianaes', una incursión del gijonés en la tonada, música muy arraigada y con denominación de origen en el Principado. «Fue un compromiso amplio para mí, porque había una necesidad de renovar el género y darle un impulso con lo que yo pudiera aportar», apuntó.
Con varias obras publicadas en distintos géneros, el ensayo en 'La cultura asturiana: presente y perspectivas', la poesía en el 'Romance de la boroña preñada' y el relato en 'Cuentos de la bona oreya', el autor gijonés aporta un esperanzador testimonio a la hora de pulsar su opinión sobre la salud de la literatura asturiana. «Sin duda, vive el mejor momento de la historia, justo cuando el nivel de conocimiento y de uso de la lengua es el más bajo que ha habido».
Como reflejo de su valoración, Rubiera aporta un dato aproximado sobre la cantidad de obras publicadas. «El nivel de producción anual es de casi cien títulos, cuando entre 1950 y 1975 se publicaron unos diez. Eso da una muestra de que hay una producción disparatada y además, con una calidad muy alta», aseguraba ayer Rubiera, que hoy cederá el testigo a otros autores en la segunda jornada de la Xunta d'Escritores.





