
Muchas voluntades se unieron para hacer realidad un proyecto que alió al Departamento de Hidráulica de la República Árabe Saharaui Demócratica con un buen número de organizaciones como el Consorcio de Aguas de Sevilla y ACNUR. A ellas se unió hace apenas tres años una oenegé asturiana, Ingeniería sin Fronteras, que puso en marcha el proyecto Aqua-Sahara I con la financiación de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, a través de la que se colaboró en la creación de una unidad de hidrogeología encargada de favorecer el conocimiento de los recursos hídricos de la zona. ¿Cómo? Con una prospección de los acuíferos y la definición de las captaciones de agua subterránea en todo el área. El objetivo final: «La mejora del abastecimiento tanto en parámetros de cantidad como de calidad, dando prioridad a la formación del personal técnico local».
Eso fue sólo el principio de una colaboración que aún continúa y que se cifra en un gasto económico de unos 100.000 euros desde el año 2005. «En 2006 creamos la Unidad para la Calidad del Agua que se encarga de realizar todas las analíticas del agua que bebe la población con el fin de controlar posibles salinizaciones y contaminaciones», explican desde Ingeniería sin Fronteras de Asturias, que el pasado año continuó con su trabajo centrándose ya entonces en la formación del personal saharaui que ha de encargarse de que el sistema funcione. «Nos encargamos de la formación de técnicos que manejan las plantas de ósmosis (cursos de electromecánica, ósmosis) y de los que mantienen la infraestructuras (fontanería, gestión de almacenes, etcétera). También abarcamos cursos de administración, ya que dada la cantidad de papeles que maneja el Departamento de Hidráulica Saharaui es necesaria cierta organización», relatan desde la secretaría técnica de la oenegé asturiana, que se ha servido para llevar a cabo su tarea fundamentalmente de personal contratado en la zona, pero que también ha desplazado a seis personas, la mayor parte asturianos, a los campamentos argelinos.
Todo lo dicho es lo hecho hasta ahora, pero aún queda trabajo pendiente. Porque este año se pondrán en marcha nuevos seminarios para continuar con la tarea.
Por el momento, los resultados de estos programas ya se dejan notar de forma clara en el desierto que habitan los refugiados. Antes de 2001, la dotación de agua por habitante y día rondaba entre los siete y los diez litros, una cantidad muy baja que no se podía denominar potable conforme a los baremos que establecen las leyes europeas.
Ahora, gracias a estas actuaciones, se ha logrado aumentar la asignación hasta 15 litros. Para colaborar:
Con Ingeniería sin Fronteras de Asturias
Dirección: Aulario Sur del campus de Gijón.
Teléfono: 985182439
Si quieres ser voluntario: voluntariado@asturias.isf.es





