La posibilidad está contemplada en el artículo 15 del proyecto de decreto que el consejero José Luis Iglesias Riopedre presentó el lunes a los directores de 300 colegios. El texto condiciona el alargamiento del segundo ciclo de infantil -el que cubre las clases entre los 3 y los 6 años- a la existencia de una discapacidad o de trastornos graves de conducta certificadas por un dictamen de escolarización y una evaluación psicopedagógica. Esos niños recibirán la atención que necesiten en la misma aula que compartan con sus compañeros, y la consejería se compromete a establecer procedimientos y recursos para la detección temprana de los casos. «Se trata de que todos los escolares puedan conseguir los objetivos marcados para el ciclo», añade Educación.
Ocho horas diarias
El currículo, de acuerdo con las líneas adelantadas por Riopedre, incluirá la enseñanza de un idioma extranjero en el segundo ciclo (de 4 a 6 años) y hará hincapié en la lectura, la escritura y las habilidades numéricas. Como se trata de una etapa no obligatoria de la educación, los métodos pedagógicos tendrán muy en cuenta los juegos, las canciones y las dramatizaciones. El Principado también concederá a los centros autonomía para organizar unos horarios flexibles, adaptados a la necesidad de combinar tiempo de recreo, alimentación y descanso en unos alumnos de tan corta edad. La consejería fija en ocho horas diarias el tiempo máximo que los niños pueden pasar en las escuelas.
Todas esas medidas van encaminadas a adaptar los currículos que ya rigen en primaria y secundaria a los cursos anteriores. «En otras comunidades, el ciclo de 0a 3 años sólo tiene funciones asistenciales, de guardería. En Asturias hemos optado por darle contenido educativo. De ahí la necesidad de un decreto que abarque toda la educación infantil», señala la consejería. Para cumplir ese objetivo de engarzar la etapa considerada tradicionalmente preescolar con el ingreso de los alumnos en primaria, los centros que impartan educación infantil y primaria deberán convocar reuniones periódicas de coordinación entre los equipos de profesores de cada etapa. Educación, por su parte, se compromete a establecer redes de «colaboración estrecha» entre los colegios que sólo impartan infantil y los de primaria para facilitar la transición.
Un solo maestro
El decreto también hace hincapié en la conveniencia de que los niños tengan un solo maestro en todo el segundo ciclo y recomienda que las actividades que corran a cargo de otro docente cuenten también con la presencia del tutor. Esa figura recibe también el encargo de canalizar de forma permanente la comunicación con los padres, a los que el Principado adjudica un papel de especial relevancia en la formación de sus hijos.
La Administración regional también prevé la incorporación de las clases de Religión al currículo a partir de los 4 años. Como en las otras etapas del sistema educativo, sus contenidos quedarán en manos de la Iglesia católica y del resto de la confesiones con las que el Estado alcance acuerdos de colaboración. Esa decisión acarreó ayer críticas al Gobierno. El sindicato SUATEA deploró que el decreto cite de forma expresa la enseñanza de un idioma extranjero y de la religión y, por el contrario, no mencione al asturiano. A su juicio, la norma vulnera la ley de uso de la llingua y el decreto sobre las plantillas de los centros educativos.





