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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 julio 2014

Asturias

Asturias
El consumo de tranquilizantes sin receta entre los jóvenes creció un 30% en los 3 últimos años
Mientras en 2004, un 4,7% de los asturianos de 12 a 18 años admitía ingerir sedantes sin prescripción, ahora lo hace más del 6% Salud se muestra «preocupada» y atribuye el aumento, que es mayor en las mujeres, a «nuevos hábitos» en el uso de las drogas

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Los jóvenes acuden cada vez más a los tranquilizantes. Lexatín, Orfidal o Trankimazín son medicamentos cada vez más conocidos y más consumidos por los jóvenes del Principado, y no precisamente porque se los recete un médico. Una encuesta sobre drogas elaborada por la Facultad de Psicología a instancias de la Consejería de Salud revela que el uso de sedantes sin receta creció desde 2004 un 30% entre los asturianos de 12 a 18 años.

El estudio, confeccionado tras encuestar a 2.992 estudiantes residentes en Asturias (de ellos, un 5% eran inmigrantes), detalla que mientras en 2004 un 4,7% de jóvenes y adolescentes admitía ingerir barbitúricos, en 2007 la cuantía se elevaba a un 6,1%. Pero la cifra de uso de tranquilizantes se acentúa un poco más si cabe con la edad y a razón del sexo. Así, entre los asturianos de 14 a 18 años hay de un 7% a un 8% de consumidores de sedantes, un porcentaje que es «mayor» aún entre las mujeres.

El referido estudio fue elaborado por el Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo y se adentra en la prevalencia del consumo de drogas y los factores de riesgo entre la población de 12 a 18 años. Un primer avance de esta macroencuesta fue dada a conocer por Salud el pasado diciembre, y se centró, básicamente, en datos relacionados con el tabaco, que había visto reducido su consumo de manera considerable (se pasó de un 23,1 a un 11,8%) y en el alcohol.

Pero respecto a los tranquilizantes, el estudio señala que se está ante un uso «esporádico» y «puntual». No obstante, las autoridades sanitarias se muestran «preocupadas» por este nuevo hábito que parece irrumpir con fuerza entre los adolescentes. Ya en 2004, el Plan Nacional de Drogas daba cuenta de un uso cada vez más frecuente de sedantes por parte de los jóvenes. En Asturias, la Consejería de Salud también había advertido de este fenómeno en su Encuesta Sanitaria de 2002, donde se había detectado que un 14% de los adultos, principalmente mujeres, reconocía tomar habitualmente tranquilizantes.

Tal parece que los jóvenes «repiten modelo», ya que buena parte de los sedantes que ingieren «los encuentran en sus propios hogares». Así lo aseguró el coordinador del Plan de Drogas de Asturias, Eduardo Gutiérrez, que atribuye el aumento del uso de tranquilizantes entre jóvenes e, incluso, adolescentes, a «nuevos hábitos de consumo». Tomar un Valium, un Orfidal o un Trankimazín «es una forma de 'colocarse' como otra cualquiera», explica este experto.

Disfrazar otras drogas

Claro que se trata de un tipo de consumo menos marginal y de más fácil acceso. «Lo tienen en el botiquín de sus casas», insistió este médico, que relaciona el consumo juvenil con el incremento del uso de este tipo de medicamentos entre la población general. Y es que los ansiolíticos son, tras los analgésicos, los medicamentos más usados en el Principado. Cada año se venden en la región del orden del medio millón de antidepresivos. De hecho, fármacos como Lexatín y Orfidal encabezan no sólo el ránking de ventas, sino también el de gasto.

Pero, ¿qué busca un adolescente que se toma un ansiolítico? Algunos, «una sensación de tranquilidad, como suele ocurrir entre los adultos», indica el responsable del Plan de Drogas de Asturias. Otros, sin embargo, los utilizan para «disfrazar otros consumos». Y es que un sedante disminuye el 'subidón' que puede lograrse con un amplio abanico de drogas legales (alcohol, principalmente) e ilegales (cannabis y cocaína, entre otras). Muchos 'chavales' los emplean, por tanto, como paliativo y para esconder que consumen otras drogas.

Crean dependencia

Pero el problema no sólo está en su uso, sino en el tipo de consumo. Los jóvenes ingieren estas sustancias sin recomendación médica y sin percepción alguna de su riesgo, desconociendo que el Valium 'engancha' al igual que lo puede hacer el hachís o la cocaína. Precisamente, un estudio realizado por el Ministerio de Sanidad sobre el consumo de 'benzodiacepina', principio activo presente en una amplia gama de tranquilizantes, logró detectar la existencia de una gran bolsa de pacientes que llevaban consumiendo este tipo de fármacos durante una media de 8,5 años. El ministerio ordenó entonces, hace unos ocho años, que estos medicamentos, entre los que figura el Trankimazín, no podían ser consumidos durante más de tres meses, lo que abrió la puerta a la irrupción de novedades terapéuticas mucho más caras y que como efecto colateral contribuyeron a aumentar el gasto farmacéutico.

Además, los tranquilizantes son los medicamentos que mayor número de ingresos por intoxicaciones generan en los servicios sanitarios. En el Hospital Central, por poner un ejemplo, un tercio de las personas que llegan a urgencias con un cuadro de intoxicación lo hacen por haber ingeridos benzodiacepina.

lfonseca@elcomerciodigital.com

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