
«Serbia nuevamente se encuentra en una encrucijada histórica», anotó el influyente periódico 'Danas', al resumir en una frase la importancia de las elecciones a las que están convocados seis millones y medio de habitantes. «Este domingo podemos escoger entre dos caminos que no tienen nada en común», afirma el diario.
Aunque el presidente de Serbia tiene poderes limitados, la votación de hoy es vista como una especie de plebiscito sobre el lugar que puede ocupar Belgrado en la comunidad internacional, además de reflejar el sentimiento de la población con respecto al futuro de Kosovo, que se prepara para declarar la independencia gracias al apoyo de Occidente.
Los dos principales contendientes son el actual presidente Boris Tadic, el telegénico líder del partido Democrático, y Tomislav Nikolic, un furioso ultranacionalista del Partido Radical serbio, un antiguo aliado de Milosevic en el poder.
Leve ventaja
Nikolic, que lleva una leve ventaja en las encuestas, defiende con una rara pasión el viejo nacionalismo serbio que tanto daño ha causado al país. El candidato de 55 años amenazó, durante la campaña, que romperá todas las relaciones con los países que decidan reconocer la independencia de Kosovo, que es apoyada por Estados Unidos y la mayoría de los países de la Unión Europea.
«Serbia debería convertirse en una provincia de Rusia en lugar de ser una colonia de la Unión Europea», dijo el candidato al recordar que Rusia es la única potencia con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU que se opone a la independencia de Kosovo.
Al igual que su principal rival, el presidente Tadic también se opone a la independencia de Kosovo, pero sostiene que seguirá buscando profundizar las relaciones de su país con la UE, aun si Kosovo decide independizarse gracias a la bendición de Bruselas.
«En estas elecciones, Serbia decidirá si se mueve en dirección hacia el futuro europeo, de forma decisiva y contra todas las tentaciones, o si se desliza hacia el pasado», dijo Tadic al poner fin a su campaña electoral en Belgrado.
Otros siete candidatos aspiran a convertirse en presidente de Serbia con pocas posibilidades, aunque ninguno de los aspirantes logrará traspasar la barrera del 50% de votos, que haría innecesaria una segunda vuelta el 3 de febrero y en la que volverán a verse las caras Tadic y Nikolic.





