
El argumento básico de las 24 entidades que se adhieren a la iniciativa es que una regasificadora «es peligrosa» y, especialmente, cuando junto a la ubicación prevista se encuentran ya varias terminales de almacenamiento de hidrocarburos y de gas.
Una de las primeras actuaciones de la referida iniciativa ciudadana es difundir, especialmente en la zona Oeste de la ciudad, un impreso que explica «los riesgos derivados de una planta regasificadora».
En todo caso, Leo García, portavoz del colectivo, destacó que no sólo los barrios más próximos a la instalación correrían los peligros sobre los que alerta, ya que algunos estudios consideran que un accidente en una planta de gas puede ser letal en un radio de cinco kilómetros, «de forma que, con excepción del Llano de Arriba y Viesques, prácticamente todo Gijón quedaría afectado».
El caso es que la iniciativa ciudadana contra la regasificadora advierte de que no es necesario pensar en un accidente para rechazar el proyecto. Por una parte, el agua de mar que se utiliza para regasificar el producto licuado sufre una bajada de temperatura de ocho grados, siempre según los datos aportados ayer, lo que supone «una burrada para la biodiversidad marina».
Además, los portavoces de la iniciativa ciudadana contra la regasificadora argumentaron que Asturias ya produce más del doble de la energía que consume, cosa que llevó a no prever la regasificadora en el plan estratégico elaborado en su día por el Gobierno del Partido Popular, «porque no hace falta», y que los daños se extienden a toda Asturias en forma de nuevos tendidos para el transporte de la energía que se produce.





