
Representante del Estado español en las tomas de posesión de los presidentes iberoamericanos, es uno de los principales difusores de la lengua y cultura españolas en el extranjero y comparte con los Reyes las responsabilidades de la Corona. Consciente de los problemas de la sociedad actual, Don Felipe sigue de cerca cuestiones como el terrorismo, el medioambiente, la juventud o la cooperación. Desde 1996 a 2007 el Príncipe de Asturias ha expresado su visión de la actualidad en 719 discursos. Una de las primeras veces en pronunciarse contra el terrorismo fue en julio de 1997 cuando asistió al funeral del concejal de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco asesinado por ETA.
«Los españoles y, en particular el pueblo vasco, han hablado con una sola voz y han dicho ¿basta ya!», dijo. Desde entonces, ha reiterado públicamente la condena de la violencia y el apoyo incondicional de la Corona a sus víctimas.
A pie de la calle
El Príncipe pulsa la realidad cuando, casi a diario, recibe en audiencia a representantes de los distintos sectores sociales. Más de 13.400 personas se han reunido con él en estos once años, contactos que ha complementado con la asistencia a 4.530 actos oficiales en los que también tiene un trato directo con sus protagonistas.
Invertir en educación, defender el medioambiente, potenciar la solidaridad con los pueblos más desfavorecidos y desarrollar el derecho de los jóvenes al empleo y a la vivienda son referencias constantes en sus intervenciones.
A los jóvenes también les ha recordado en ocasiones que aprovechen «la oportunidad de vivir en libertad», una estabilidad obtenida en los últimos 30 años de democracia y amparada por la Constitución, norma que establece la Monarquía parlamentaria.
Heredero de Juan Carlos I, el Príncipe ha tenido dos hijas, las Infantas Leonor y Sofía, que garantizan la continuidad dinástica y cuyo nacimiento planteó la necesidad de reformar la Carta Magna para acabar con la discriminación de la mujer en la sucesión al trono.
Cuando el 6 de noviembre de 2003 Don Felipe pidió la mano de su prometida, la periodista Letizia Ortiz, aseguró que su enlace suponía «dar continuidad» histórica a la Corona española y, además, demostraba que su elección había sido por amor, como siempre defendió.
«Aquí estamos: enamorados, comprometidos, convencidos, ilusionados y, por supuesto, entregados al servicio de España y los españoles», manifestó tres días antes de la primera aparición pública de la pareja.
El Príncipe ha visitado, en la última década, todas las provincias españolas y sus capitales y ha viajado al exterior en 170 ocasiones.
En las inauguraciones de las sedes del Instituto Cervantes en el mundo ha expresado que la lengua y la cultura son «reflejo de la rica y variada realidad idiomática y cultural» de España.





