
Mejor Director Novel, Mejor Sonido, Mejor Dirección Artística, Efectos Especiales, Maquillaje y Peluquería, Dirección de Producción y Mejor Guión Original fueron los premios de 'El Orfanato', ganadora en número frente a 'Las 13 rosas', con cuatro premios, y 'Siete mesas de billar francés', con dos por las interpretaciones femeninas.
Juan Antonio Bayona se hizo con el premio al Mejor Director Novel por la cinta rodada en Llanes, un galardón cantado y que dejó a otras dos películas 'asturianas', 'Pudor' y 'La torre de Suso' sin premio. También subió a escena el ovetense Sergio G. Sánchez, que consiguió el premio al Mejor Guión Original por 'El Orfanato'.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando Maribel Verdú salió a escena para recoger el premio a la Mejor Actriz por 'Siete mesas de billar francés'. No pudo contener las lágrimas y apenas si podía decir algo más que «gracias, gracias». Y es que después de irse en cuatro ocasiones previas sin premio a casa, lo de ayer le parecía increíble y no disimuló en absoluto su alegría. Le dedicó el galardón a todo su equipo y en especial a Blanca Portillo -«esto es de las dos y lo sabes»- y Gracia Querejeta por ofrecerle uno de los papeles «más importantes de mi vida». Los aplausos acompañaron su sonrisa de satisfacción.
También hubo aplausos, y muchos, cuando Alfredo Landa salió a escena para recoger el Goya de Honor a toda su carrera precedido de un homenaje al 'landismo' sobre el escenario con suecas incluidas. Luego, agradeció su premio con un larguísimo discurso. No pudo volver a subir al escenario para recibir el premio al Mejor Actor, que se llevó Alberto San Juan por 'Bajo las estrellas'. Haciendo honor a su fama, no obvio el actor madrileño de Animalario -su compañía teatral- la polémica: «Pido la disolución de esa cosa que se llama Conferencia Episcopal», dijo combativo.
José Corbacho arrancó la gala en un escenario en blanco y negro entre las carcajadas de todos. Lo cierto es que, vestido de colegial de 'El Orfanato', sonsacó sonrisas entre los nerviosos nominados y hasta se puso reivindicativo ante la notable presencia de políticos, entre ellos el ministro de Cultura, César Antonio Molina. «Reclamamos el cheque cine», lo que se traduce en «cuatrocientos euros para cada espectador que vaya a ver una película española. Luego, mudó vestuario y comenzó su desfile interminable de colorido en el vestir (el primero dorado, obra de su tía Hortensia, luego vendría un traje de noche...) y chistes varios, con visitas a las casas de Pedro Almodóvar y José Luis Garci incluidas y con la omnipresencia de Woody Allen a golpe de humor. Estuvo gracioso y en absoluto defraudó en su segunda gala de cine.
Tampoco faltó a la cita la presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González-Sinde, quien en su discurso destacó que el séptimo arte aporta a la sociedad beneficios que van más allá de la taquilla, y defendió la cinematografía española como una de las «más vivas y potentes». No se olvidó en su discurso de bienvenida de recordar al fallecido Fernando Fernán Gómez, e hizo alusión a uno de sus largometrajes más conocidos, 'El viaje a ninguna parte', para referirse a la actual situación del cine español, del que dijo que a veces «parece estar embarcado» en esa misma travesía. «Hay mañanas en que escuchando la radio o leyendo el periódico uno pensaría que el cine de este país, una industria que genera empleo y riqueza, no es querido por sus ciudadanos y está dejando de formar parte de la sociedad», afirmó.
Alfombra verde
Claro que la fiesta arrancó antes de que se levantara el telón cinematográfico. Porque la llegada a la alfombra verde instalada para la ocasión ya fue en espectáculo en su mismo. Muchos aplaudieron el vestido granate de Belén Rueda, otros se decantaron por el modelo color café de Maribel Verdú. Ambas estaban muy guapas y ambas llegaron acompañadas de sus compañeros, como es norma en la noche del cine español, a la que tampoco faltó, por ejemplo, otra guapa oficial como Elsa Pataky luciendo flequillo y tipazo.
A quienes se echó de menos primero en la alfombra y luego en la ceremonia fue a Javier Bardem -al que también imitó Corbacho- y Penélope Cruz, y eso que el primero se llevó un premio como productor por el documental 'Invisibles', que agradeció vía mensaje con «abrazos para los caballeros y besos de tornillo para las señoritas». Banalidades aparte, el premio de 'Invisibles' se tornó en solidaridad y apoyo para Médicos sin Fronteras.





