En 1992 se recuperó la vida monástica en un edificio que antes, y ya en manos del Arzobispado de Oviedo, fue Seminario Menor, Colegio de Secundaria y Seminario Diocesano. Muchos de estos años del Císter se han vivido entre obras, ya que en 1986 se iniciaron las tareas de restauración del complejo.





