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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Asturias

EL CAMPO
El Serida recomienda podar los manzanos cada año para asegurar la calidad del fruto
El tratamiento, que se realiza cada invierno, permite sanear los frutales de pepita y regular las cosechas

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El Serida recomienda podar los manzanos cada año para asegurar la calidad del fruto
Los ciclos estacionales están cambiando y, con ellos, los procesos de floración. Sin embargo, aún se mantienen los periodos tradicionales para actuar sobre los árboles. Y en los meses de invierno, cuando los movimientos de savia son más lentos, les toca el turno a la mayoría de los frutales. En especial, a los de pepita, como el manzano o el peral, a los que se somete a una poda en seco.

Este tratamiento -ya se realice en invierno o a principios de verano- es imprescindible para formar la planta, sanear y rejuvenecer el árbol, regular las cosechas y mejorar la calidad de los frutos. Pero cada especie precisa una técnica de poda, determinada por la madera de fructificación de la planta.

Cuando en los meses estivales comienza el periodo vegetativo, el manzano debe podarse para evitar el desarrollo de brotes mal posicionados. Pero entre enero y febrero debe acometerse un tratamiento mucho más drástico. De hecho, «la poda de invierno del manzano es imprescindible, si no todos los años, sí al menos cada dos». Así lo expuso ayer Enrique Dapena, investigador del área de Hortofrutícolas y Forestales del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), durante una conferencia impartida en Gijón sobre la poda del manzano de sidra. «Si no se realizara, a la larga, disminuirían la producción y la calidad de la manzana y el árbol envejecería antes», explicó.

Dapena detalló que, a la hora de acometer la poda del manzano, es importante no cortar las puntas de las ramas y asegurarse de que no quedan cruzadas para que no ensombrezcan a otras y dificulten la aparición de nuevos brotes. El investigador del Serida, aconsejó también ejecutar «cortes limpios y no dejar tocones». Para ello, se deben utilizar una tijera de doble mango y un serrucho, herramientas que deben desinfectarse con alcohol, sobre todo, al cambiar de árbol, a fin de minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades entre los árboles de la plantación. También deben quitarse los 'chupones' (varas verticales que salen de las ramas).

Junto a estos cuidados, en el caso del manzano tampoco debe desatenderse el mantenimiento de la vegetación que lo rodea: «Hay que reducir la competencia de agua y nutrientes y, por su puesto, fertilizar y vigilar la incidencia de plagas», concluyó.

Variedades de pera

Estos meses también son adecuados para la poda del peral. Para ello, es necesario «conocer los órganos fructíferos de cada variedad», indicó Juan Carlos García, también investigador del área de Hortofrutícolas y Forestales del Serida. Y es que unas variedades fructifican «sobre madera nacida el año anterior -Passa Crasana-, hace dos años -Manteca Hardi- o hace tres -Conferencia-». Pero en todo caso, es un frutal que «necesita renovar muy a menudo los órganos fructíferos, porque sobre ramas de cuatro o cinco años salen frutos de poca calidad».

El peral «se adapta muy bien a las formas piramidales», por eso es importante «acortar más la parte superior y facilitar la entrada de luz», aconsejó. Ésta también es la época para la poda del arándano, que puede alargarse hasta el mes de abril. En este caso, «hay que procurar tener siempre ramas de menos de seis años», señaló García, a pesar de que no es hasta el tercer año cuando se permite la producción de este arbusto: «Los dos primeros años hay que quitar todas las yemas de floración y a partir del tercero ya se deja producir».

El kiwi es otra planta que debe podarse entre noviembre y principios de febrero a fin de limitar su crecimiento porque, según indicó García, «sus ramas pueden crecer 2,5 centímetros diarios». De hecho, «el kiwi, como mínimo, necesita dos podas en verde, para quitar vegetación». En esta operación «hay que despuntar ramas dos o tres yemas por encima del último fruto».

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