
A punto de dar las ocho de la tarde, a las puertas del salón de actos del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, Herrero estrechó las manos de numerosas personas relacionadas con el mundo de la jurisprudencia, que quisieron estar presentes en el solemne acto. A su lado, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Ignacio Vidau, y el decano de los Abogados, Enrique Valdés Joglar.
Ataviado con la toga, el fiscal superior subió al atril. En primer lugar, agradeció el apoyo decisivo de Jesús Bernal, ex fiscal del Supremo, para ingresar en la academia. Con «el honor de suceder» a Lorca, Herrero pronunció su conferencia de ingreso, que giró en torno a la ejecución de la pena privativa de libertad. Bernal fue el encargado de contestarle, no sin antes elogiar «su magnífico y sugerente discurso, que refleja su dilatada experiencia profesional».
En su recorrido laboral destacan sus veinte años como fiscal de Vigilancia Penitenciaria. En la actualidad, Herrero compatibiliza su cargo en la Fiscalía con la docencia en la Escuela de Práctica Jurídica y la Escuela de Criminología.
El papel del fiscal
El nuevo miembro de la academia empeñó cerca de una hora en detallar la normativa relacionada con las penas privativas de libertad y en destacar el papel del Ministerio Fiscal como «garante» de los derechos de las víctimas.
Tras sus conclusiones, llegaron los aplausos. Entre los asistentes estaban los fiscales Gabriel Bernal, Adoración Peñín, Belén del Valle o Jorge Fernández Caldevilla. Luis Varela y Pedro Hontañón, ex decanos del Colegio de Abogados de Oviedo, e Ignacio Álvarez, presidente de la Audiencia, también asistieron al acto.
El ingreso de Herrero a la Academia Asturiana de Jurisprudencia se une a la reciente incorporación de Ignacio Álvarez. Para «el maestro de fiscales», Jesús Bernal, estos dos «brillantes y maduros juristas rejuvenecen» la institución.





