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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Oriente

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Los ganaderos de Llanes urgen el inicio de la vacunación contra la lengua azul en las vacas
Se quejan de las pérdidas económicas que suponen las restricciones al tener limitada la venta de terneros La Consejería de Medio Ambiente asegura que las dosis para el ganado mayor llegarán «en quince días»

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Los ganaderos de Llanes urgen el inicio de la vacunación contra la lengua azul en las vacas
FRISONAS. Un veterinario realiza ecografías en una explotación de vacas de leche en el concejo de Llanes. / NEL ACEBAL
La ganadería se resiente un poco más y los más afectados son los que un día decidieron apostar por continuar la sabia, inestimable y forzosa labor del sector primario. Los ganaderos han sufrido otro varapalo. La confirmación de cuatro casos de lengua azul en diferentes ganaderías de la comarca -tres en Llanes y una en Colunga- ha paralizado la venta de ovejas, cabras, vacas y terneros. No obstante, los expertos aseguran que la crisis no será tan grave como ahora parece porque esta enfermedad no afectará a los derivados. Es decir, aunque las ventas ya se han paralizado debido a la restricción que sufre actualmente el ganado en veintiún concejos del Principado de Asturias, el mercado de sus derivados no sufrirá ninguna consecuencia o, al menos, no debería sufrirla.

Al poco dinero por el que se pagaba a los animales y a la subida del pienso se suma ahora que los ganaderos deben criar los terneros que, en otras ocasiones, vendían casi nada más nacer. Las pérdidas económicas las notarán esos ganaderos a corto plazo.

En poco tiempo, la crisis de ventas en este sector parece que levantará ampollas. Los sindicatos UCA y ASAJA planteaban la pasada semana, incluso, la posibilidad de que los afectados reclamen a la Administración pública una serie de compensaciones. El Partido Popular, por su parte, exigía esas ayudas tras tildar la situación del sector como «desastrosa».Y los ganaderos apoyan la posibilidad de recibir ese dinero. Las ayudas, sean del tipo que sean, «siempre vienen bien y más ahora». Pero lo que «realmente deseamos», admiten, «es que la situación se controle cuanto antes y que las vacunas lleguen lo más pronto posible».

Los ganaderos titulares de ganado ovino, como Gaspar Pérez, «no tenemos problema con las ventas de corderos porque todavía no han nacido», asegura. Pero «nos están apretando mucho y el perjuicio es enorme», afirma preocupado este vecino de Balmori. Y es que las ovejas son las únicas del sector que sí corren peligro de muerte tras el contagio por la picadura de este mosquito. De este modo, los propietarios de estos rebaños no sufrirán pérdidas con los nuevos nacimientos, pero sí podrían sufrir bajas.

Lo cierto es que hay un clima de desinformación entre todo el sector. «A nosotros nadie nos dice nada, simplemente un día nos llaman para decirnos que van a vacunar a las ovejas pero no sabemos más nada», se queja Carlos Santoveña. Este ganadero de Turanzas tiene más de 120 ovejas y 210 vacas. «Ahora sólo nos falta que baje el precio de la leche», dice pesimista, «será entonces cuando todo esto se acabe», asegura. «Si los terneros valían antes poco te puedes imaginar lo que van a valer a partir de ahora. Las ayudas claro que están bien, pero ¿para qué sirven si el daño ya está hecho?», pregunta.

Y la desinformación a la que se refiere es un hecho. La Consejería de Medio Ambiente anunciaba hace unos días que la vacunación del ganado mayor se hará «en quince días», coincidiendo con la segunda ronda de vacunas que ya se están practicando en ovejas y cabras.

Sin embargo, algunos veterinarios de las Agrupaciones de Defensa Sanitaria (ADS) sostienen que las dosis no están hechas aún y que habrá que esperar al mes de mayo -las del serotipo 1- para recibirlas y poder comenzar a vacunar.

«Esperar»

El caso es que «tenemos los terneros aquí, sin poder venderlos, alimentándolos a base de dinero y no tenemos otra solución más que la de esperar», asegura. Lo normal, sostiene, «es que desde la Administración pública se busquen otra serie de medidas o, al menos, que la solución sea cuestión de días y no de meses como va a ocurrir».

Serán meses sí, hasta mayo y junio cuando las vacunas de serotipo 1 y 8, respectivamente, lleguen para poder inyectárselas al ganado bovino. O quizá días según la consejería. El caso es que ellos lo desconocen «porque nadie nos avisa». Hasta entonces las restricciones de ventas continuarán. Y por el momento hoy será un día clave en esas ventas. La localidad canguesa de Corao acoge una de las mejores ferias de la comarca y a ella no podrán acudir gran parte de los ganaderos afectados por la restricción de la zona, estén o no infectados con la lengua azul. Recordaba esta fecha un ganadero de Porrúa, Manuel Haces Gutiérrez. «Tengo 14 terneros para vender que ahora tengo que criar», decía. O también «podemos venderlos al matadero si antes desinsectamos las cuadras», explica. En cualquier caso, «con ayudas, si es que las dan, o sin ellas, nos están perjudicando», dice. No obstante, Manuel no acusa a la Administración del retraso: «Supongo que están haciendo las cosas bien, pero también creo que los perjudicados siempre somos los mismos», asegura este ganadero que cuenta en su haber con 135 cabezas de ganado.

Su sobrino, Pedro José Haces, también es titular de 60 vacas de carne. «¿Qué vamos a hacer con los terneros mientras llega la vacuna? ¿Los regalamos?», pregunta desesperado. «Tenemos que comprar piensos muy caros en una temporada en la que no ingresamos ni un euro por la venta de animales», explica. «No sé cómo vamos a hacerlo», dice.

El consuelo está en que el contagio entre animales no se dará, ni tampoco a humanos. El mosquito que transmite la lengua azul es el único que puede contagiar la enfermedad con lo que una vez controlado mediante las vacunas será una cuestión de rutina. Por cada nacimiento llegará una desinsección, tras 14 días una vacunación, de nuevo la desinsección, un nuevo análisis de sangre y si el resultado es negativo en lengua azul las ventas ya podrán realizarse. Un proceso que será rutinario y obligatorio una vez forme parte del día a día de los ganaderos, pero que no retrasará las ventas tanto como ha ocurrido cuando la enfermedad llegó sin avisar a la región.

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