«La verdad por delante y por escrito, para que no haya ninguna duda. Ninguna, señor Rajoy», espetó Zapatero para dar paso a un desconcertado aspirante popular en su primera intervención. Y le sacó el ya célebre libro blanco, con las líneas de su proyecto gubernamental para los próximos cuatro años y todos los datos utilizados por el socialista en el anterior 'cara a cara', los mismos que, tras el primer debate, muchos pusieron en entredicho, a los que sumó los que iba a usar.
El candidato del PP intentó conjurar el poderoso libro durante todo el enfrentamiento con una profusión de gráficos con letras de grandes dimensiones y llamativo fondo rojo que, de cuando en cuando, arrojaba al suelo. «Yo también tengo mis datos», aseguró. Pero ni con esas pudo escapar a su influjo. Incluso en alguna ocasión se refirió al documento, que de cuando en cuando aparecía en pantalla de refilón, y a su contenido. «¿Una decena son diez? ¿Eso también lo tiene en los datos?», inquirió señalando los papeles del presidente del Gobierno.
Una vez concluido el debate, el libro escoció en la calle Génova. «Mariano Rajoy ha demostrado en el curso del debate que el libro blanco de Zapatero no es más que un libro de datos sesgados», valoró la cúpula popular a través de un comunicado destinado a afianzar la imagen de vencedor de su líder. Todo lo contrario, claro, de lo que opinaron en Ferraz: «El libro, con los datos, gráficos y argumentos del debate, fue un gran golpe de efecto que reforzó su credibilidad».
También la secretaria ejecutiva de Política Social del PP y candidata al Congreso por Pontevedra, Ana Pastor, aseguró ayer que Rajoy, «se impuso con argumentos», mientras que a Zapatero le achacó «las caras que ponía» y que no fuera «capaz de sacar un argumento del libro». «No sé si estaba en blanco o había datos», ironizó.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, puso la nota de humor naif, al afirmar que, frente a un Mariano Rajoy «tranquilo y con convicción», Rodríguez Zapatero se había mostrado «nervioso» y que sólo se había apoyado «en el libro blanco de Zepete». El propio Rajoy, preguntado al respecto al concluir el asalto, aseveró: «No me lo ha pasado, ni tengo ningún interés en consultarlo».
Zapatero se lo había prometido: «Lo dejo a disposición de la moderadora. Estará a disposición del señor Rajoy, de los medios de comunicación y de los ciudadanos, a partir mañana, por internet, para que puedan contrastar todo lo que decimos aquí». El guante lo recogió también ayer el presidente de honor del PP, Manuel Fraga: «Me gustaría tener una copia del libro de las narices para usarlo de papel higiénico».
Con libro o sin él, el presidente del Gobierno adquirió 36 compromisos concretas para la próxima legislatura mientras que Mariano Rajoy sumó sólo una docena en un cara a cara que destacó por las interrupciones: Zapatero se entrometió en el turno de palabra de su oponente o hizo comentarios en 30 ocasiones. Rajoy, en 29. Empate técnico. Todo dentro de la normalidad. El único problema es que anoche, 24 horas después del debate, el libro blanco de la credibilidad seguía inédito para los ciudadanos, imposible de encontrar en internet. En Ferraz alegaban «problemas técnicos».





