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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Asturias

ELECCIONES 9-M
El PSOE teme un «efecto bumerán» del debate y Rajoy admite que tropezó con Irak
Zapatero vio la grabación del cara a cara al regresar a La Moncloa y se reafirmó en su sensación de «contento» El líder de los populares piensa que la discusión sobre la guerra no le costará votos porque «es un asunto amortizado» Más de 11,9 millones de espectadores siguieron por televisión el duelo, un millón menos que la semana anterior

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PSOE y PP hicieron lecturas distintas del debate que enfrentó anteayer a José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, pese a que ambos partidos vieron ganador a su líder. Los socialistas temen que la victoria que atribuyen al presidente del Gobierno se vuelva en su contra y tenga un efecto desmovilizador, fruto de que se extienda la impresión que ya ha ganado las elecciones. Los populares también consideran vencedor a Rajoy, si bien aceptan, como el candidato, que tuvo un tropezón al empeñarse en discutir sobre la guerra de Irak.

El PSOE teme que la victoria de Rodríguez Zapatero tenga un «efecto bumerán». Los socialistas dan por sentado que el jefe del Ejecutivo ganó, «incluso con más contundencia que el lunes pasado», pero algunos en el comité electoral desearían que las cosas no hubieran estado tan claras. «Mi miedo es que haya gente que crea que por ganar el debate hemos ganado las elecciones y no se moleste en votar», confiesa uno de los hombres de confianza del candidato.

Aun así, los socialistas creen tener motivos para la satisfacción. Dicen que el triunfo del presidente del Gobierno cuenta doble porque logró desactivar al líder del PP en el terreno en el que, supuestamente, partía con ventaja: el terrorismo. «Es evidente, y no lo podemos negar, que hay gente que tiene dudas sobre la posición de Zapatero respecto a determinadas políticas, pero ni una sola persona puede creer que apoyó la guerra de Irak», subraya un miembro del Ejecutivo.

A su juicio fueron, de nuevo, los errores del jefe de la oposición, y uno de los más graves fue el de la guerra, los que dieron la victoria a su líder. Insisten en que, como aspirante, su obligación era convencer de que es necesario un cambio político y fracasó.

En el mismo comité electoral del PSOE, sin embargo, hay también quien cree que el presidente ganó porque «funcionó estratégicamente mejor». Porque una cosa es tener talante y otra, dicen, «dejar que te den de bofetadas». Esta vez, Zapatero fue «incisivo y cortante» y, además, pudo colar sus propuestas.

Lejos de afear que echara sobre la conciencia de Rajoy los muertos por terrorismo en la pasada legislatura, los dirigentes del PSOE aplauden y sostienen que no se entenderá tan mal como el «usted agrede a las víctimas» del líder del PP. El secretario de Organización, José Blanco, alegó ayer que no se podía consentir más tiempo el discurso sobre la debilidad anterior de ETA y su robustez actual. Consideró así legítimo que Zapatero utilizara a las víctimas del 11-M para negar que la banda esté fuerte.

El propio jefe del Ejecutivo salió del debate «contento», fue consciente de los errores de su adversario y se reafirmó más en su opinión cuando, al llegar a la Moncloa, pudo ver el DVD del debate. Fuentes del Gobierno comentaron ayer que Zapatero se sintió cómodo en el cara a cara y que intuyó los momentos en los que Rajoy «perdía» el debate, especialmente en las referencias a la guerra de Irak.

Error del PP

Rajoy, entretanto, reconoció que «no debería haber debatido durante tanto tiempo» de la guerra de Irak y el 11-M, un error que ha asumido también su partido donde, no obstante, se asegura que su candidato ganó el segundo debate a pesar de que fue interrumpido continuamente por su contrincante. El líder popular se había propuesto evitar los terrenos que buscara su adversario, pero no lo logró con Irak. «Tenía que haber intentado salir antes» de la guerra y los atentados del 11-M, reconocieron varios asesores del líder opositor.

El propio Rajoy, en una conversación informal, comentó que le pareció mejor el segundo debate que el primero y, aunque reconoció que «la parte mala» fue la discusión sobre Irak, piensa que ése «es un asunto amortizado». Calificó asimismo de «majadería miserable» la contabilidad que hizo su adversario político entre los muertos por el terrorismo entre las legislaturas del PP y el PSOE y consideró «estratosférico» que se sancione a un comerciante por rotular sólo en castellano. Este asunto fue el mayor éxito de la noche para los dirigentes del partido opositor.

El candidato popular explicó que en este segundo cara a cara se dirigió a los votantes indecisos y recordó que la fidelidad del voto del PP es superior a la que contabiliza el PSOE, al tiempo que destacó que, en las encuestas sobre el debate, hay más votantes socialistas que le considerar ganador en el duelo ante las cámaras que electores del PP que dan el triunfo a Zapatero.

Fuentes del partido opositor afirman que el poso que dejará la emisión de anteayer será positivo para el proyecto que representa Rajoy y celebran que se haya detenido en la economía, los problemas de las economías familiares, las consecuencias y retos que plantea la inmigración, su propuesta para defender el uso del castellano en toda España y la lucha para la derrota de ETA. Sobre todo, el equipo del candidato destaca la credibilidad que transmitió Rajoy cuando describió los problemas del paro, los precios, la calidad de vida y dejó clara la ausencia de reformas económicas.

El equipo electoral de Rajoy explica que recurrió de nuevo a la ya famosa «niña» para demostrar que no se avergüenza de haberlo hecho en el primer cara a cara.

Victoria socialista

Las encuestas realizadas ayer por los medios de comunicación nacionales son unánimes a la hora de señalar a José Luis Rodríguez Zapatero como vencedor del segundo y último debate electoral, por una diferencia de entre algo menos de nueve puntos y más de veinte. El sondeo elaborado por Sigma 2 para 'El Mundo' arroja como resultado que un 49% de los consultados vio como vencedor a Zapatero, frente a un 40,2% que se inclinó por Rajoy. 'El País', que encargó su estudio a Metroscopia, amplía esa ventaja a un 53-38 en favor del presidente del Gobierno.

Por lo que se refiere a las televisiones, ya la misma noche del debate Cuatro y La Sexta habían dado a conocer encuestas que registraban una amplia victoria del jefe del Ejecutivo. 50,8% para él y 29% para Rajoy, según la cadena de Prisa, y 49,2% frente a 29,8%, para la de Mediapro. Ayer se sumó Telecinco con un sondeo elaborado por Demométrica, que concluye que el 50,4% de los encuestados piensan que ganó Zapatero y el 29,2%, que lo hizo el líder del PP.

Baja la audiencia

El segundo cara a cara entre Zapatero y Rajoy deparó una derrota por la mínima en términos de audiencia televisiva. En tan sólo una semana, el interés que levantó la primera entrega se diluyó como una sacarina al perder más de un millón de espectadores, sobre todo mujeres y jóvenes votantes, y casi tres puntos de cuota de pantalla. La 1 fue la cadena que más sufrió esta caída; Cuatro y La Sexta se mantuvieron firmes, y las autonómicas recuperaron terreno.

Si el debate moderado por Manuel Campo Vidal el pasado 25 de febrero supuso un hito televisivo, al ser visto por 13 millones de personas (un 59,1% de la audiencia), el segundo duelo conducido por Olga Viza perdió comba y se quedó en 11,95 millones (un 56,3% de cuota de pantalla). La periodista y miembro de la Academia de Televisión justificó este martes los datos ya que «al comenzar a hablar de economía y al enseñar los candidatos sus tarjetones mucha gente pensó que estaba ante lo mismo del otro día».

El minuto más visto de la noche se produjo a las 22.55 horas, cuando Zapatero y Rajoy se reprochaban asuntos de calado como la guerra de Irak y los atentados de Madrid. En ese momento 13,9 millones de espectadores seguían el debate (63,4%), mientras que siete días atrás el pico se produjo a las 22.38 horas, cuando 14,7 millones de personas presenciaban cómo los candidatos debatían sobre educación e inmigración.

En cuanto a los espectadores que contactaron al menos un minuto con el segundo debate sumaron un total de 21,7 millones -la mitad de la población española-, mientras que 10,5 millones vieron una hora el cara a cara y casi cuatro millones la totalidad del mismo.

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