El Hércules dio muestras de ser un buen conjunto, bien posicionado sobre el campo, pero enfrente tuvo un rival superior. El Sporting fue mejor. Sin embargo, un despiste defensivo y la falta de contundencia en los remates fueron la causa de que no se haya ganado este partido. Fue un peaje excesivo, para la diferencia de juego.
Hidalgo, que era la principal expectación, tuvo algunos detalles, aunque no estuvo afortunado de cara al gol. Su estilo es diferente al que estamos acostumbrados a ver con Barral o Bilic o con los dos juntos. Se echó de menos su presencia en el campo, porque al equipo le faltó movilidad y presión en la delantera, donde se aplicó un ritmo diferente, que es el que tiene el colombiano.
La diferencia volvió a marcarla Kike Mateo, mientras le respondieron las fuerzas. Es un futbolista fundamental en el equipo. En la jugada del gol recibió un pase extraordinario de Míchel, de quien me preocupa su línea de juego, con altibajos y sensación de que físicamente está muy justo. Es un futbolista importante, pero en la última media hora de ayer le faltó fuerza. Coincidió con la entrada en juego de Mariño, que tuvo una movilidad que despertó al Hércules del letargo en el que estaba dormido.
El partido dejó el mal sabor de boca de que no se supo ganar, aunque estaba medio ganado. Cosas del fútbol.





