Era Eurovisión en blanco y negro, cuando Serrat se negó a ir a Londres porque la niebla de la dictadura le impedía cantar en catalán, a pesar de que el estribillo de la canción estaba escrito en esperanto: la, la, la. Massiel no tuvo mayores dificultades en poner su voz y una minifalda. Qué tiempos. Sin embargo, ya digo, hemos dejado atrás el candor y hace varios lustros que sabemos que Eurovisión es un certamen humorístico. Chikilicuatre es el representante ideal.





