
Los que fueron, eso sí, volvieron a demostrar con su respetuoso silencio su veneración por la Semana Santa. El primero en salir fue el paso de Jesús Nazareno, acompañado por la Cofradía del Santo Sepulcro y la Hermandad de la Santa Vera Cruz y escoltado por algunos agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Más tarde, se encontró con la nueva imagen de la Verónica, que sorprendió a los asistentes por su juventud y belleza.
«Lo único que me da pena es que haya algo menos de gente. Yo, además, acostumbrada a las de León...», susurraba mientras una de las asistentes. «Pues yo soy de Sevilla y vengo todos los años a verlas. Fui la primera persona que cantó una saeta en Gijón», le rebatía su amiga.
Después del Nazareno, le llegó el turno a la Virgen Dolorosa y San Juan Evangelista, acompañados por los cofrades de la Hermandad de la Santa Misericordia quienes, tras un corto recorrido, se encontraron con el resto de sus hermanos en la plaza del Marqués.
Todos ellos consiguieron que el Miércoles Santo fuese, en lo logístico, todo un éxito. Gijón, saben, goza de una peculiaridad que hace única su Semana Santa. No tiene tantas cofradías ni tanto público como otras, pero tiene bien claro que la unión hace la fuerza. Por eso, los fieles que pertenecen a las dos hermandades y a la cofradía de la ciudad, además de compartir la parroquia de San Pedro, aúnan estos días sus esfuerzos para conseguir en cada muestra un resultado más que digno. Pero todo tiene sus pros y sus contras. Ninguno de ellos tiene descanso. Aunque en este primer día de procesiones no se notó el peso de las horas de trabajo. Y casi 200 cofrades demostraron que querer es poder. Con frío o sin él.
En Jueves Santo
Pasado el Miércoles Santo, hoy es el día más esperado por la Ilustre Hermandad de la Santa Misericordia. Serán ellos los que lleven la voz cantante en la procesión que saldrá de la iglesia de San Pedro Apostol, a las 20 horas. También serán los que estrenen esta tarde un nuevo juego de cuatro faroles de guía, de origen malagueño. Ellos mismos dirigirán la procesión del Vía Crucis del Santo Cristo de la Misericordia y de los Mártires. Y, de nuevo, serán los que contarán con el apoyo del resto de los cofrades de la ciudad.
Así que si el tiempo lo permite, todos ellos avanzarán por el Campo Valdés y la plaza del Marqués, para volver al mismo punto por el paseo del Muro. Y será la nueva adquisición de la Hermandad de la Santa Vera Cruz, la Verónica, la que en esta ocasión abra el paso.
Después, a las 22 horas, todos se reunirán en la iglesia de San Pedro, para celebrar la Hora Santa, abierta para todos los fieles. Antes, a las 18 horas, tendrá lugar una eucaristía.





