Todos pensábamos que el Sporting iba a encarrilar el partido sin mayores problemas tras la reanudación. Los rojiblancos desarrollaban un juego mejor, con presión en todas las zonas del campo. Se esperaba el segundo rojiblanco pronto. Y el Sporting se adelantó en el marcador. A partir de ahí, le faltó quizás controlar un poco más el partido sin tener la presión de buscar ese otro tercer gol, cuya consecución se complicó. El Nástic volvió a empatar, en una acción que pilló a la defensa rojiblanca un poco despistada.
Es un empate que sabe a poco. El Sporting hizo un partido para ganarlo, pero le faltó la tranquilidad de enfriar el partido con 3-2. En general, fue un partido interesante, se vio un buen encuentro en El Molinón, aunque, desgraciadamente, la defensa no estuvo muy acertada en los marcajes y llegó el tercer gol en contra, cuando ya acababa el partido.
Mate Bilic hizo un trabajo extraordinario. Y Matabuena, como en él es costumbre, realizó un buen trabajo de recuperación del balón.





