Si se tiene en cuenta que actualmente en el mundo del automovilismo no abundan las mujeres piloto, se puede pensar que es porque nosotras no podemos llegar a lo más alto o que no tenemos realmente facultades para conseguirlo Pero no es así. Al contrario. Cuando nos ponemos el casco, no hay diferencias con los hombres. Todos tenemos un volante en las manos, todos tenemos esa energía que nos hace volvernos competitivos en la pista, todos tenemos esa sensación que invade nuestra venas cada vez que nos ponemos el mono para correr, todos tenemos esa vitalidad que te hace esforzarte cada día para superarte Todos.
Pese a eso, el automovilismo sigue viéndose como un deporte masculino, y muchos todavía siguen sorprendiéndose por la presencia femenina en las carreras. Nosotras lo manejamos con total indiferencia. Por mucho que algunos digan que hay diferencias, no las hay y está totalmente demostrado. Tal vez el único impedimento, o mejor dicho pequeña diferencia, sería que las mujeres tenemos que trabajar mucho más para alcanzar la misma meta que ellos. Y ahí vamos.
Desde esta tribuna me gustaría invitar a todas las mujeres que sientan pasión por el motor a que luchen por lo que realmente quieren. Si realmente desean competir en este mundo, que no rechacen la idea por su condición femenina, porque si uno de verdad quiere algo, debe luchar por ello.





