
Convertida por la historia en la primera mujer que opta al Rectorado de la Universidad asturiana, Paz de Andrés rechazó que el hecho de ser mujer sea un valor en sí mismo a la hora de enfrentarse a las urnas. «Si estamos hablando de una mujer con trayectoria universitaria, de gestión y con un contrastado reconocimiento profesional, entonces sí es un valor. Por ser mujer, sin más, no».
Tampoco asumió como valor en sí mismo el hecho de ser asturiana, a pesar de que en una intervención pública resaltó la circunstancia de que era la única entre los cuatro candidatos nacida y formada en el Principado. «Es la comunidad universitaria la que tiene que decidir si es un valor o no. Es un elemento, un dato, unido a los demás, como ser mujer o profesora, para ayudar a decidir», dijo. Lo que sí defendió fue su intención de potenciar lo que ha dado en llamar «lo nuestro», es decir, la cultura asturiana. Y lo ha hecho «facilitando a la lengua asturiana una dimensión académica, que se centra en los títulos de grado de Educación Primaria y de profesor de Secundaria, dándole al asturiano la misma consideración que la de cualquier otra lengua».
Ideológicamente se definió la catedrática de Derecho Internacional Público como «una persona comprometida con la sociedad, con la solidaridad y los derechos humanos», hasta terminar situándose en las «tendencias progresistas», si bien compartió el mensaje que están repitiendo los cuatro candidatos a rector: en la Universidad no hay bloques. «En la Universidad no funciona la izquierda y la derecha de esa manera, lo que mueve son los intereses académicos. No reniego con ello de mi trayectoria personal, pero nunca me he movido en la Universidad por consideraciones ideológicas, sino por académicas».
Y no entró Paz de Andrés a la crítica personal ni a la descalificación. Reconoció que Juan Vázquez la había cesado, pero «no tiene sentido criticar al rector», dijo, al tiempo que situó al economista en «un presente que está a punto de convertirse en pasado» y a ella misma «mirando al futuro».





