
-Da la sensación de ir de 'outsider' en estas elecciones. ¿No teme que le pueda pasar factura?
-Acepto el calificativo de 'outsider' si lo que se quiere decir con ello es que estoy fuera de lo que está haciendo el común de los candidatos. Es una decisión personal, he querido que mi campaña sea así. Creo que eso refleja más el espíritu universitario, que debe de ser respetuoso con las normas. Si está establecido que no podemos hacer campaña hasta un determinado momento, no es correcto que yo aproveche huecos en el procedimiento para hacer esas campañas, y la página web es, sin duda un elemento de campaña. Por otra parte, a mí me parece que la campaña en la Universidad tiene que ser austera. No se puede ir predicando un supuesto derroche en la gestión y luego hacer campañas más propias de otros entornos. En la Universidad deben estar basadas en la exposición de opiniones, en el debate, en las preguntas, en las respuestas... Yo no he inundado a la comunidad universitaria con mi programa, le he enviado un folleto para que quede constancia de dónde está la página web, de unas ideas generales, pero nada más.
-¿Y esos criterios no le dejan demasiado solo en una campaña que está resultando sorprendente, con movilizaciones y camisetas?
-Yo no puedo justificar si llevo más razón que los que han optado por esa vía, pero entiendo que el espíritu universitario no es ése, y si me he equivocado, no pasa nada. La comunidad universitaria decidirá que quiere otro modelo y yo habré interpretado de forma incorrecta la idea de Universidad, pero no voy a cambiar mi forma de entender la vida universitaria para conseguir el voto que me lleve a ser rector. Lo que tengo que ofrecer a la Universidad es coherencia entre lo que digo y lo que hago. Y ese es el objetivo de esta campaña y de mi vida en la Universidad.
-¿Y esa condición de solitario puede llevarle a retirarse antes de llegar al final?
-En absoluto, espero que se retiren los demás, bien porque se retiren ellos, bien porque los retiren los electores.
-Es que siempre está en tela de juicio si va a llegar a las urnas o no.
-Es que no saben que soy corredor de fondo.
-¿Qué ha querido decir al afirmar que hay que controlar las injerencias políticas en la Universidad?
-Lo que quiero decir es que la Universidad no es apolítica, en la Universidad hay tendencias, hay opiniones y hay adscripciones de todo tipo y es bueno que sea así. Pero el gobierno de la Universidad debe de tener una absoluta equidistancia de todas esas tendencias. No se puede ser el gobierno de una parte de la Universidad.
-Es que el discurso de su programa habla de «escrupulosa equidistancia de los poderes políticos», y viniendo de un miembro del último equipo rectoral puede dar pie a otras interpretaciones.
-De alguna forma, lo que he querido decir es que no estoy de acuerdo en que se hable de una universidad dividida en dos bloques. No tiene por qué haberlos. Es que no los hay. Es que si uno analiza despacio cómo se producen los movimientos en la Universidad, ve que no hay dos bloques ideológicamente comparables con la organización social. La elección de candidatos puede ser por su forma de ser o de entender los problemas, pero no es un elemento que signifique la partición de la Universidad en bandos. Me da igual que sean dos que sean cuatro.
-Pues a tenor de la gente que acudió a la presentación de los programas, casi se podría hacer una radiografía del tipo de Universidad que representa cada uno.
-Sí, pero en el momento en que termina el proceso electoral estamos hablando del gobierno de la Universidad y yo espero ganar, pero si no fuera así, no voy a ser oposición, porque el que haya ganado, a partir de entonces será mi rector. Discreparé e intentaré demostrarle a la comunidad universitaria que puedo ser mejor rector que esa persona, pero no voy a convertirme institucionalmente en oposición. A mí la sociedad no me paga para que haga oposición. Me pagaría si estuviera en el Parlamento, pero aquí, no. Y si tengo que colaborar con el nuevo rector, lo haré con la máxima lealtad.
-Eso encaja con su cuestionada presencia en el equipo de Juan Vázquez.
-Efectivamente, y me he sentido muy a gusto en ese equipo. Cuando tenía que oponerme me oponía, sin que eso supusiese una crisis institucional. Y eso es importante.





