
DATOS ELECTORALES
DATOS ELECTORALES
Constituirían, en todo caso, el voto desequilibrante, el simil a los partidos bisagra en el mundo político, toda vez que el peso de los votos universitarios recae en los profesores. Especialmente en los funcionarios doctores, cuya papeleta tiene una ponderación del 53%, y también en los no doctores, que, aunque su ponderación baja al 12%, proporcionan conjuntamente una radiografía completa del valor del voto en el colectivo más motivado. En las últimas elecciones a rector participaron el 93,99%, seguidos muy de cerca por el 91,6% del Personal de Administración y Servicios (PAS).
En el ámbito docente el poder se concentra, sin duda, en el campus de El Cristo. Siendo el más grande, con un mayor número de centros y de titulaciones y, por ende, de alumnos y profesores, constituye la referencia de todo candidato. Reúne a 991 docentes, de los que 515 son doctores, repartidos entre ciencias experimentales, ciencias de la salud y ciencias jurídico-sociales.
El «suelo» de Gotor
Y entre tantas y tan diversas áreas, el voto ha de estar forzosamente repartido, si bien el sentir de buena parte de la comunidad universitaria coincide en señalar el campus de El Cristo como «suelo» de Vicente Gotor, en un giro sobre lo sucedido en 2004, cuando perdió en profesores y en estudiantes frente al todavía rector. No obstante, a tenor de lo exhibido en el cierre de campaña, todo parece indicar que la movilización estudiantil de su facultad, Química, se mantiene cuatro años después. Entonces logró una participación de casi el 50%, del que 539 alumnos le apoyaron a él, frente a los 111 de Juan Vázquez.
En el peso de Gotor en El Cristo radica la sensación de fortaleza electoral del químico, pero no hay duda de que reparte tarta con el resto de los candidatos, que tienen en él sus respectivas cuotas de voto. No hay que olvidar que Antonio Cueto proviene de Medicina y Paz de Andrés de Derecho, lo que hace que compartan amigos, y hasta enemigos, pero sobre todo voluntad de voto docente.
Pero ese campus solo no es suficiente. De ahí que todos los rectorables, desde el mismo Gotor a Paz de Andrés, pasando por Santos González y Antonio Cueto, hayan prestado a Gijón una atención preferencial en esta campaña. El campus tecnológico está muy lejos, en cifras globales, del experimental ovetense, pero sus 494 profesores le sitúan ya como el segundo de la Universidad de Oviedo en número de docentes, con 238 doctores y 256 que no lo son. De hecho, la pérdida de confianza de este campus le supuso a Vázquez quedarse tremendamente ajustado a la mayoría absoluta en la última ocasión en que se sometió a la decisión de las urnas.
Puede que sea porque entre los ingenieros las voluntades parecen estar mucho menos claras que entre los científicos, pero aquí el voto aparece mucho más diseminado y prácticamente todos los candidatos tienen su cota de poder. Lo que ninguno sabe es hasta dónde se eleva. «Cada uno representamos nuestro propio voto y nada más», aseguraban durante la campaña algunos de los directores de centros, negando así la vieja máxima de que detrás del director van las voluntades de los indecisos y haciendo perder valor a las adscripciones a distintos candidatos que circulan entre directores de centros y de departamentos. Y es que el área gijonesa está plagada de jóvenes doctores que igual que quieren castigar la política docente de Juan Vázquez quieren vislumbrar aires nuevos.
Personal
El Personal de Administración y Servicios (PAS), en el que tienen especial fuerza los sindicatos, constituyen el colectivo con menos fuerza de ponderación, solamente el 10%, pero con una fuerte presencia electoral. Ni CC OO ni UGT tienen recomendación de voto en esta primera vuelta, pero significados PAS hicieron pública una carta pidiendo el voto para Paz de Andrés, en un colectivo en el que la candidata tiene mucho predicamento. De hecho, también desde el sindicato socialista pidieron explicaciones a Gotor sobre un párrafo de su programa electoral a través de un correo electrónico enviado a todos los PAS.
Pero entre tanta confusión no todo serán papeletas en la urna. La indecisión amenaza con generar un margen de abstención, a la espera del voto útil de la segunda vuelta. En cualquier caso, la incógnita se desvelará mañana, pasadas, dicen, las 11 de la noche. Pero no sólo valdrá conocer al o los ganadores. Será necesario calibrar el porcentaje de votos arañados. Y hasta la horquilla de separación entre el primero y el segundo más votados. Dicen los analistas que más de un 40% del voto para el primero se lo pone difícil a los demás. Y más de ocho puntos porcentuales de diferencia prácticamente imposibilita la remontada.





