Y los modelos los constituyen no sólo los pensamientos sino las personas que los llevan a cabo y las imágenes que representan. Y Vicente Gotor y Paz de Andrés personifican, aunque sea a su pesar, la Universidad que se conoce como conservadora y progresista, no en vano los dos son viejos soldados de viejas batallas. Es cierto, sin embargo, que el tiempo, que siempre suaviza intensidades, y la incorporación a la Universidad de Oviedo de savia joven, que es ajena a la historia de cada cual, ha enriquecido visiblemente ambos sectores, entremezclando estudiantes de izquierdas en el grupo de Gotor con profesorado de derechas en el de Paz de Andrés.
En eso se basan los candidatos cuando mantienen que se está diluyendo la imagen de las dos universidades. De hecho, Vicente Gotor reivindica, sempiterno, el carácter progresista de su candidatura, y Paz de Andrés todavía ha insistido recientemente en que ella nunca ha concurrido a las elecciones y que, por tanto, se desconoce si tiene o no un bloque.
Pero, a decir verdad, ambos buscan aglutinar el voto, porque si algo dejaron claro las dos confrontaciones electorales de Juan Vázquez (2000 y 2004), y hasta la cita con las urnas del pasado martes, es que, con incorporaciones o sin ellas, con trasvases de voluntades o sin ellos, los grandes grupos del profesorado, los que tienen el poder determinante de los votos, están hechos. Juan Vázquez necesitó una segunda vuelta para ganar a Julio Rodríguez y Vicente Gotor no creció ni siquiera un punto desde su enfrentamiento electoral con Juan Vázquez. Del 48,76% obtenido en 2004 ha pasado al 49,26% en 2008. Ni siquiera el voto de castigo a ocho años de gestión, muy cuestionados, logró superar el techo de hace cuatro años.
Muchas coincidencias
Las situaciones son equidistantes. Y es que, programáticamente, los mensajes no se diferencian demasiado. Los dos apuestan decidida y prioritariamente por el Espacio Europeo de Educación Superior. Los dos recurren al regreso a la Academia. Los dos abogan por una investigación puntera y mejor organizada. Los dos fomentan la conciliación de la vida familiar y laboral. Los dos coinciden en la potenciación de las instalaciones deportivas. Los dos vislumbran un nuevo edificio en Gijón. Los dos prestan una novedosa y muy marcada atención a la administración universitaria. Los dos se mantienen prudentemente expectantes ante las nuevas titulaciones. Los dos vaticinan relaciones cordiales con el Principado. Y hasta los dos juegan la arriesgada carta de la lengua asturiana.
Ante tales coincidencias y grandes líneas programáticas, se marcan algunas diferencias, de detalle y de talante, con las que cada cual quiere señalar su excepcionalidad. La de Vicente Gotor, alma investigadora donde las haya, se sustenta en bascular el apoyo institucional hacia los grupos emergentes, además de incluir entre los elementos de recuperación del prestigio universitario la potenciación del servicio jurídico.
En el caso de Paz de Andrés podría ser la participación, sobre todo si tenemos en cuenta que dos de sus incorporaciones más novedosas consisten en proporcionar a la comunidad universitaria un pequeño margen de colaboración en los presupuestos de la institución, y someter a todos sus vicerrectores a comparecencias periódicas por los campus para rendir cuentas de su gestión.
Personas y programas
Al final, lo que dirimirá el Rectorado serán las personas y no los programas, porque cualquier objetivo que se plantee la Universidad de Oviedo tendrán que cumplirlo personas que viven día a día en despachos y aulas, que se conocen y que se guardan rencores y gratitudes. Paz de Andrés difinió su modelo de Universidad como «de excelencia, participativa, académica, sin privilegios y sin clientelismos». No quiso ponerle nombre a esa contraimagen, pero Vicente Gotor, por si acaso, se defendió: «Voy con las manos libres».
En cualquier caso, la campaña electoral enfoca su última recta. Y será, en palabras, incluso, de seguidores de Gotor, «entre los dos mejores candidatos».





