Pero a partir de ese momento, una vez anunciado que «nunca recurriremos a la descalificación», la catedrática de Derecho Internacional Público ya marcó su territorio y sus diferencias. «En la Universidad participativa que he venido defendiendo no concibo una acción de gobierno sin control, sin acuerdos, sin debates y sin críticas. Creo que el futuro se construye entre todos y en ese todos está el acuerdo cuando lo merezca y la discrepancia cuando sea necesaria, porque en nuestra idea de Universidad plural, la discrepancia nada tiene que ver con la crispación».
En ese sentido, recordó, en contra de la actitud adoptada por Gotor cuando perdió hace cuatro años frente a Juan Vázquez, que «el derecho y la obligación del profesor Gotor es ejecutar su programa, y nuestro derecho y nuestra obligación es defender con firmeza y lealtad nuestras convicciones», dijo, en un adelanto claro de lo que va a ser su labor de oposición. Y por si no hubiera quedado suficientemente claro, añadió que «la campaña electoral ha terminado. Hay un nuevo rector y le deseamos suerte. Mañana empieza una nueva etapa y con ella comienza también nuestro trabajo, porque lo que espera de nosotros la comunidad universitaria es que defendamos nuestras ideas y yo no voy a rehuir esa responsabilidad».
Finalmente, anunció Paz de Andrés que ésta no será la última vez que intentará ser rectora. Y lo dijo también muy claro. «Esta era la primera vez que una mujer optaba al Rectorado en 400 años. No ha podido ser. Pero como dijo mi admirado Baltasar Gracián, hay que saber esperar. Dijo 'hay que caminar por los espacios abiertos del tiempo hasta el centro de la ocasión oportuna'. Será pronto», concluyó la catedrática de Derecho Internacional Público, antes de despedirse de un ámbito que no le será ajeno.





