
El recto del nórdico en la curva 9 del circuito de Cataluña derivó en un alarmante pozo negro cuando se analizaron las pruebas. La cabeza del piloto rozó la primera barrera doble de neumáticos instalada en ese punto como escapatoria por los responsables de Montmeló. Nadie quiere pensar lo que hubiera sucedido unos centímetros más allá porque el casco estaba medio empotrado en las gomas.
Y algo más grave sucedió con el habitáculo de su coche, el llamado 'cocpkit'. Las piernas de Heikki quedaron al aire sin la protección de ese seguro de vida. Por escaso margen, las voces autorizadas hablan de una suerte increíble en lo que a su pellejo se refiere.
Él levantó el pulgar cuando las asistencias lo rescataron del coche y lo llevaron en una camilla al centro médico del circuito. Ese fue el momento que captó la realización televisiva que emite la FOM, el negocio de Bernie Ecclestone. Pero en el garaje de Renault, por ejemplo, el momento fue sobrecogedor. Las gentes de la F-1, mecánicos, ingenieros y demás personal que lleva toda la vida entre monoplazas, no ocultaron su enorme preocupación por el incidente. Cuando Kovalainen hizo la señal de «no preocuparse», el box respiró. Hasta entonces, su sufrimiento en el bólido apenas se vio por la tele. El finlandés fue trasladado al Hospital General de Barcelona, donde permaneció en observación hasta que fue dado de alta durante la tarde siguiente al accidente. Por un lado iban los comunicados oficiales, la sonrisa del piloto, y por otra la realidad. Aki Insta, el médico de McLaren que ha trabajado con el equipo finlandés de esquí, dijo que «teniendo en cuenta el accidente en el que se ha visto envuelto, está bastante bien».
Rehabilitación en Helsinki
La rehabilitación de Kovalainen en un centro especializado de Helsinki surtió efecto, aunque sólo en el tramo final. La impresión común es que no hubiera podido correr en Turquía con un par de días menos de recuperación.
Llegó a Estambul y la primera impresión de rivales, amigos y curiosos fue inspeccionar sus ojos. No había rastro rojo de secuelas. El código que manejan los pilotos para conocer el estado de un colega después de un accidente. Kovalainen pasó un examen médico de la FIA, al estilo de los test psicotécnicos. Secuencias lógicas, tareas monótonas que miden la capacidad de reacción y así. Superó la prueba y recibió el OK. Pedro de la Rosa se quedó otra vez con la miel en los labios.





