Toro Rosso va por el mismo camino. Hoy por hoy utiliza el chasis diseñado y construido por su padre deportivo, Red Bull, y el reglamento deja bien claro que en el 2009 esto no será posible. Es curioso, pero esta nueva norma fue impulsada por los equipos medianos que no tienen la infraestructura capaz de abastecer con chasis a dos escuderías. Y aun así, siguen construyendo su coche.
Las escuderías pequeñas son la joya del 'paddock', allí donde se forman a pilotos como Fernando Alonso (Minardi) y Michael Schumacher (Jordan). También proporcionan una oportunidad ideal para jóvenes mecánicos e ingenieros. Mientras los grandes disponen de hasta 1.000 personas en plantilla, Super Aguri no tenía más de 200 en total. Y aunque los monoplazas no rueden tan rápido como los Ferrari, la cantidad de trabajo que hay detrás es muchísimo mayor en un equipo pequeño. Mientras los grandes llevan cinco ingenieros de telecomunicaciones, los pequeños llevan uno y éste se encarga de las radios, la comunicación, el intercom...
Por mucho que Max Mosley se proponga recortar los gastos, los gigantes siempre pedirán un presupuesto mayor a sus patrocinadores cada año y encontrarán callejuelas ocultas por las cuales evolucionarán el monoplaza. Pero cada vez es más caro. Esto está convirtiendo a la Fórmula-1 en un deporte cada vez más exclusivo, ya que los grandes siguen ganando tiempo por vuelta aunque a un coste cada vez más elevado.





