Los cuatro puntos de ventaja son un colchón que da tranquilidad, pero ninguna confianza ante los próximos rivales, que seguro que tendrán esas primas extrañas inventadas en San Sebastián, ante la pasividad de la Real Federación para abrir una investigación, con un incentivo que dos semanas después necesita un complemento para dejarse perder. Es un asunto demasiado serio como para dejarlo pasar. Es tan vergonzoso como que la semana empiece sin saber cuándo se jugará el próximo partido, de modo que el entrenador aún pudo planificar el trabajo previo a la visita salmantina.
El Sporting tiene en su mano el ascenso. Falta consolidarlo. El primer escollo es el Salamanca, al que hay que darle un trato como el que se dio al Tenerife, Granada 74 o Cádiz, que son los más recientes. Los charros van a encontrar un campo lleno, con un ambiente de presión, que también influye.





