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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Cultura

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«Traducir es ser fiel a lo literario y no a lo literal»
El traductor italiano de Javier Cercas, David Trueba, José Manuel Fajardo o Arturo Pérez-Reverte recibió ayer el Premio Internacional Claude Couffon

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«Traducir es ser fiel a lo literario y no a lo literal»
Natural del Piamonte italiano, criado en Génova y pasado por la Universidad de Bolonia en los años en que se burlaba del poder, hijo adoptivo (o algo así) de México, Pino Cacucci (1950) es autor de novelas, libros de viajes, biografías y textos teatrales; pero ayer el Salón del Libro Iberoamericano reconoció otra de sus facetas, otorgándole el Premio Internacional de Traducción Claude Couffon, no en vano ha vertido a la lengua de Bocaccio a varios de nuestros principales escritores, desde Arturo Pérez-Reverte a Javier Cercas, a los que se añaden también firmas sobresalientes de allende el Atlántico.

-Paco Ignacio Taibo II ha dicho de usted que es «el escritor más chilango del mundo». ¿Nos lo traduce?

-Chilangos son los que viven en Ciudad de México, Distrito Federal, dicho de manera amistosa y nada despectiva. Proviene del lenguaje nahuac. De modo que para mí la definición de Paco Ignacio Taibo es como un título honorario. He pasado gran parte de mi vida allá, desde los años 80. Y la proporción más abundante de lo que he escrito se refiere a México. Aunque ahora resido en Bolonia, continúo yendo un par de veces al año. Taibo me ha adjudicado más recientemente la condición de 'villista', pues he traducido su monumental biografía de Pancho Villa al italiano.

-El salto a México lo dio tras pasar por la Universidad de Bolonia en unos años muy movidos y creativos... ¿Cómo recuerda esa época?

-Fue en la mitad de los 70 y, en efecto, el movimiento universitario era muy creativo, se trataba de oponerse de manera imaginativa y no violenta a todos los signos del poder. Por desgracia, el terrorismo ocupó la pantalla y cuando se vuelve la vista atrás ocupa un espacio de muerte y sangre. Pero lo que de verdad predominaba era el espíritu comunitario, la ocupación de calles y plazas y la contestación a las distintas formas de represión, más allá de lo político. Después, nos volvimos a encerrar en las casas. Y yo comencé a viajar a París, a Barcelona, finalmente a México...- y a escribir, con la suerte de poder vivir de este oficio.

-¿Cómo ha sido el tránsito que llevó de aquellos aires de renovación a la presidencia de Berlusconi?

-No sé bien de qué manera explicarlo... No es una cuestión de izquierdas o derechas, sino un hecho cultural pésimo. Se puede hablar de una decadencia moral, o de que no es posible acceder al poder con las televisiones en contra. Por ejemplo, la criminalidad ha disminuido en los últimos tiempos; sin embargo, los canales televisivos muestran a todas horas violaciones, asesinatos..., y se crea una sensación de inseguridad.

-¿La visión que tenemos en Europa de México -corrupción y violencia- puede estar igualmente deformada?

-Es un estereotipo. ¿Hay menor corrupción en Italia? No sé. El escritor Antonio Sarabia realiza talleres literarios con policías, lo que demuestra que no todos se corresponden con la idea que se ha transmitido de ellos. México es un país enorme y complejo, en el que algunas cosas van mejorando. Se preocupan más por la contaminación que en las ciudades italianas, y la violencia -situándonos en el contexto- no es la de sus vecinos de más al Sur.

-Uno de sus libros es 'San Isidro Fútbol', en el que las líneas del campo futbolístico se trazan con un alijo de cocaína... ¿Qué importancia le concede al humor literario?

-Enorme. No lo uso tanto como quisiera. Cuando nos tomamos demasiado en serio, nos toman a broma los demás. Y en 'San Isidro Fútbol' aproveché, por otra parte, para desmitificar la religión futbolística y hablar de gentes que tildamos de analfabetas y poseen una sabiduría milenaria.

-En su tierra italiana hay un aforismo que dice que el traductor es un traidor...

-Ojalá que no... Es muy sutil esa frontera. Creo que se ha de ser fiel al autor que traduces, pero sin esclavitudes, teniendo pequeñas libertades. Es más relevante 'lo literario' que 'lo literal'.

-¿Dialoga mucho con los escritores a los que traduce?

-Sí, he tenido la fortuna de no tropezarme con una especie de escritores a los que si les haces una consulta, piensan que dudas... La vida está llena de dudas... Por lo general, acabo siendo amigo de los escritores traducidos, Pérez-Reverte, Javier Cercas, José Manuel Fajardo, Manuel Rivas, Andreu Martín... Ahora estoy con la última novela de David Trueba, 'Saber perder'.

-Una de sus biografías repara en la figura de Jim Morrison. ¿Qué le atrajo del músico?

-Pertenece al libro 'Rebeldes', en el que se incluyen asimismo Tupac Amaru, el anarquista español Fernando Sabaté... Más que su música, me interesó su vida y lo que significó para los jóvenes de su época, el ascendiente que tuvo sobre ellos y el coraje de sus palabras.

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