
Asimismo, señaló que «al no tener ninguna propuesta oficial encima de la mesa», la única solución que ven es la contratación de más barcos y el saneamiento financiero de la empresa. García anunció la intensificación de las movilizaciones con vistas a la próxima semana. Asimismo, apuntó que la plantilla quiere centrarse en aclarar el futuro de la factoría privada, ya que nadie le ha presentado el plan industrial de Juliana que contempla la posibilidad de incorporación de 44 trabajadores.
Por otro lado, Vulcano sigue en conversaciones con el armador noruego Rieber para renegociar el contrato de los buques sísmicos y salvar a Juliana de la quiebra. Según ha podido saber este periódico, la negociación va por buen camino y Rieber podría pagar más a Vulcano por la construcción de los barcos. Ésta es la principal línea que está siguiendo Vulcano para hacer frente a la delicada situación de Juliana, que acumula más de 16 millones de pérdidas en los buques.
No obstante, también baraja otras opciones, como ampliar capital y la negociación de un crédito participativo con una sociedad de capital riesgo del entorno de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), antiguo accionista universal de Izar Gijón. No obstante, esta última opción parece que no tiene visos de prosperar.





